Dificultad: 2,  Receta,  Verduras y hortalizas

Pimientos verdes rellenos de tortilla de patata con queso gratinado

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

 

    • 8 pimientos verdes de los finos y alargados
    • 5 patatas de tamaño mediano-grande
    • Una cebolla (opcional)
    • 4 huevos
    • Queso rallado (opcional)
    • Aceite de oliva
    • Sal

 

ELABORACIÓN:

     ¿Cuántas veces hemos comido una tortilla de patatas acompañada de pimientos verdes fritos? Pues ahora vamos a comer los dos en uno de forma original y apetitosa.

     Para ello pelamos alrededor de 5 patatas de tamaño mediano-grande, las lavamos, secamos y las picamos como si fuesen para tortilla. Las salamos al gusto y las freímos en una sartén grande con abundante aceite de oliva (2-3 dedos). Si no caben todas las haremos en varias tandas. En este caso no utilizamos cebolla pero se puede echar al igual que en las tortillas de patatas (opcional).

     Las ponemos en una sartén a fuego medio-bajo, removemos de forma constante para que no se nos peguen en el fondo y, si nos gustan un poco deshechas, según las vamos moviendo, las machacamos con ayuda del tenedor o paleta de cocina. Una vez fritas dejamos escurrir el exceso de aceite.

     En una fuente de cocina batimos 4 o 5 huevos y los mezclamos con las patatas. Dependiendo de la cantidad de patata resultante deberemos echar más o menos huevos.

 

     Para 4 personas vamos a hacer 8 pimientos, 2 por cada uno. Los lavamos y con ayuda de un cuchillo pequeño cortamos la zona de alrededor del rabo sacando todas las pepitas. Cuidado con no romperlo porque lo utilizaremos a modo de tapa una vez relleno para que no se salga el contenido.

 

 

 

 

 

     Con ayuda de una cuchara rellenamos los pimientos de la mezcla de huevo y patata. Una vez que el pimiento está relleno ponemos la tapa y la sujetamos con un palillo para evitar que se quite y/o se abra al freír.

 

 

 

 

 

 

 

     Los freímos a fuego medio-bajo en una sartén con abundante aceite de oliva (2-3 dedos). ¡Tened cuidado porque se queman muy rápido!. Si los queremos dar la vuelta os recomiendo hacerlo retirando la sartén del fuego y dejando reposar un poco el aceite. Así no os saltará tanto. Los sacamos de la sartén y dejamos escurrir el aceite.

(OPCIONAL) Una vez escurridos, los ponemos sobre un papel y una bandeja aptos para horno y les cubrimos de queso rallado. Podemos usar el queso que más nos guste. Lo metemos al horno hasta que este se gratine y listo.

     Podemos servirlos enteros o partirlos en rodajas de unos dos centímetros. ¡Veréis qué idea más sabrosa!

 
 
 
 


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