Menú Cultural

Itsuo Kobayashi y su amor por la comida

© El Platillo Comilón

 

     ¿Recuerdas lo que comiste ayer?, ¿y la semana pasada en el cumpleaños de tu madre?, ¿y en la boda de tu mejor amigo?, ¿y el día de Navidad de hace 2 años?… muchos platos quedan grabados en nuestra memoria porque están asociados a momentos especiales de nuestra vida, pero la mayoría de ellos no. Es complicado recordar lo que comimos un día que no tuvo mucha relevancia, la memoria es volátil, pero eso no le ocurre al protagonista de nuestra historia. Seguro que no.

     Nuestro Menú Cultural de hoy tiene el placer de abrir las puertas a Itsuo Kobayashi, un artista cuyo amor incondicional por la comida le ha llevado a elaborar un trabajo francamente impresionante… ¡extraordinario!

     Itsuo Kobayashi nació en Morishita, Koto-ku, Tokio el 27 de abril del año 1962. En la actualidad vive en la prefectura de Saitama, en la región de Kantō, al norte de Tokio, Japón, en una casa junto a su madre octogenaria. Hasta que cumplió los 46 años de edad, trabajó como Chef en un restaurante de soba[1] y en un centro de suministros para comidas escolares en Saitama. Y decimos “trabajó”, porque, desde entonces, una neuropatía alcohólica[2] acabó con parte de la movilidad de sus piernas, hasta tal punto, que dejó de caminar, quedándose confinado entre las cuatro paredes que dan forma a su habitación. Sin apenas salir de casa, y sin poder hacer la vida que durante tantos años había tenido, una depresión acechó su mente, cuerpo y alma, hasta tal punto, que necesitó ayuda para seguir el camino de la vida misma. Ingresó en varias ocasiones en un hospital psiquiátrico y, poco a poco, empezó a resurgir de la oscuridad en la que se encontraba. A pesar de todo ello, y como una terapia en sí misma, sacó aún más su lado artístico y su pasión por la comida: empezó a dibujar con todo lujo de detalles y notas al margen todos los platos de comida que ingería.

 

© Nobumasa Kushino

 

     Ya a los 18 años de edad escribía algunas notas sobre los platos que comía, pero sin más; y no fue hasta que cumplió los 26, cuando empezó a realizar detalladas ilustraciones de todo aquello que pasaba por su mesa. Desarrolló una manera de documentar, a través de la ilustración y la palabra, todos los alimentos que pasaban a formar parte de su menú diario, quedando reflejado en auténticas obras de arte. Así sus recuerdos no quedarían relegados al rincón oscuro y remoto de su memoria; estarían presentes en todo momento junto con pequeñas anotaciones al margen de las sensaciones que en su día le hicieron experimentar.

     Su invalidez limita tanto sus salidas de casa que ya no puede comer en varios de los restaurantes como lo hacía antes. Pero no hay problema, cuando no es su madre la que le prepara algún plato de comida, es él quien lo lleva a la mesa gracias a los servicios de comida a domicilio. Así no se priva de degustar sus fideos o el ramen[3] que tanto le gusta.

 

© Nobumasa Kushino

 

“Bebía mucho porque me encontraba muy mal. No estaba casado, así que hacía lo que quería.”

“… todavía no me he negado a beber del todo; lo sigo haciendo en el baño” Itsuo Kobayashi

     En diciembre del año 2014, el trabajo de Itsuo Kobayashi dio un giro inesperado. Era el quinto año consecutivo que se celebraba la exposición de arte de personas discapacitadas de la Prefectura de Saitama y a ella acudió Nobumasa Kushino, antiguo curador[4] en el «Museo Tomonotsu» en Tomonoura, ciudad de Fukuyama, prefectura de Hiroshima, y ​​ miembro del personal de un centro de asistencia social para personas con discapacidad intelectual desde el año 2000 hasta el 2016. Tras independizarse de todo ello, abrió la galería de arte “Kushino Terrace”, convirtiéndose tiempo después en su representante, así como el de muchos otros artistas desconocidos por la sociedad. Hoy en día su arte ilustrado es reconocido por multitud de críticos y coleccionistas de arte del mundo entero. Y no solo hace ilustraciones bidimensionales de platos de comida, sino que también experimenta con dibujos  para libros pop-up[5].

 

Ilustración pop-up © Nobumasa Kushino

 

     En su habitación, además de la cama articulada en la que se encuentra la mayor parte de las veces, hay una mesa llena de rotuladores, pinturas, papeles, tijeras, lápices, reglas, conchas de mar, palillos de madera para comer, monedas… y un cenicero con varias colillas apagadas. En ella no encontraremos ni una cámara fotográfica, ni un teléfono móvil.

 

© Nobumasa Kushino

 

“[…]Tomé fotografías durante un tiempo y las guardé, pero después de todo, cuesta dinero revelarlas. No sé cómo utilizar la cámara digital y todavía no tengo un teléfono móvil, así que quizás sea demasiado tarde, pero aún puedo vivir. […] cuando tomas una foto, las setas shiitake están escondidas y no puedes verlas. Cuando hago un dibujo, solo tengo que moverlas. Entonces puedes ver todos los ingredientes.” Itsuo Kobayashi

 

© Nobumasa Kushino

 

     Haciendo un repaso de sus dibujos, y leyendo las notas de los márgenes, como, por ejemplo, lo que valió, si estaba rico o no y lo que le hizo experimentar en aquella ocasión, podemos rememorar junto a él esos momentos de los que tanto disfrutó. La vida le limitó el movimiento, pero sus manos, cabeza y corazón han sabido seguir adelante y sacar el artista que llevaba oculto.

 

Vídeo en Japonés con subtítulos en inglés © Nobumasa Kushino

     

     Gracias a Nobumasa Kushino por atenderme, prestarme el material fotográfico y dejar contar esta historia, la historia de Itsuo Kobayashi.

 

 

[1] Soba: fideos elaborados con harina de trigo sarraceno o alforfón, típicos de la cocina japonesa. Generalmente se elaboran de forma artesanal en aquellos locales que se dedican única y exclusivamente a su venta. Son muy apreciados por los celíacos ya que carece de gluten.

[2] Neuropatía alcohólica: trastorno que implica una disminución del funcionamiento del sistema nervioso debido al daño producido por el consumo excesivo de alcohol. Cursa con fuertes dolores, temblores y debilidad motriz, inicialmente en las extremidades (manos y pies). Aunque se cree que está causada por la ingesta crónica de alcohol, parece ser que la deficiencia de algunas vitaminas también podría contribuir a su desarrollo. De ahí que su causa exacta sea aún desconocida. El daño ocasionado en el sistema nervioso puede ser en muchos casos permanente.

[3] Ramen: plato típico de la cocina japonesa que consiste en una sopa, contundente y aromatizada, elaborada con caldo de verduras y/o carnes, como huesos de cerdo o de pollo, y salsa de soja, a la que se le añaden unos fideos largos hechos con harina de trigo. Dependiendo de la receta, los fideos pueden ser de mayor o menor grosor y tamaño. Se suele añadir más ingredientes para aportar mayor sabor, como por ejemplo, curry en polvo, aceites aromatizados, bonito seco en copos, pimienta, huevo, cangrejo, algas, bambú, setas…

[4] Curador: del latín curator, que tiene cuidado de alguna cosa. Curador procede a su vez de cura, del latín cura, cuidado, solicitud. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se da la siguiente definición de curador: que tiene cuidado de algo; que cura; […] La curaduría tiene dos aspectos: la curaduría de museos y la curaduría creativa. La primera se define a partir de la triada que soporta un museo: Conservar (coleccionar es uno de los pasos de este proceso), estudiar (investigar y describir), comunicar (exhibir y difundir son su extensión). Además, reporta dos niveles de beneficios: uno directo para la comunidad porque procura la preservación del patrimonio cultural por medio de actividades tales como: coleccionar, catalogar, conservar y otro para el visitante individual a través de: la exhibición, la interpretación. La curaduría creativa se define a partir del discurso que concibe el curador con base en objetos creados por otros. A través de esos objetos y de un espacio, llámese museo, galería o sala de exposición, los curadores representan, simbolizan o expresan una idea. Saben que ese es el lenguaje con el que se tienen que dirigir al público, aunque ese lenguaje no les pertenece, ha sido inventado por otro, llámese obrero, artista, arquitecto, artífice o artesano. El curador se apropia del objeto y del espacio y con ellos crea otras cosas relacionadas con el arte. (Museo Nacional de Colombia, s. f.). EL ROL DEL CURADOR EN EL MUSEO FRENTE AL ARTE CONTEMPORÁNEO Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS. The Curator’s Role in the Museum in the Face of Contemporary Art and New Technologies. Fernando Antonio Rojo Betancur.

[5] Libros pop-up: en el sentido más estricto de la palabra, los pop-up (‘libros que brotan’) serían aquellos que contienen imágenes de papel tridimensionales y que disponen de mecanismos interactivos que permiten su movilidad. El término pop-up fue registrado por primera vez por la editorial neoyorquina Blue Ribbon en 1932 para referirse a los libros desplegables, sin embargo, actualmente el término se hace extensivo a los libros móviles en general: animados, tridimensionales, con imágenes combinadas o transformables, con pestañas, solapas, acetatos, lengüetas, troquelados, articulaciones, ruletas… que, en muchas ocasiones, pueden incorporar texturas, hologramas, objetos de madera, plástico o metal, olores, luces e incluso sonido; estos últimos generados a través de la incorporación de un microchip electrónico. Cada uno de ellos funciona de una forma diferente y captan la atención del que lo ve y lo disfruta.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

 

 

 

 

 

 

 

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