Dificultad: 2,  Mermeladas,  Verduras y hortalizas

Mermelada de pimientos verdes

© El Platillo Comilón
 
 
INGREDIENTES: (para un bote mediano de mermelada de unos 200-250 ml)
 
  • 3 pimientos verdes grandes (no de los finos).
  • 300 g de azúcar blanca.
  • 150 ml de vino blanco.

 

 

NOTA:

    • Si queremos hacer más cantidad para guardar o incluso para regalar, solo tenemos que multiplicar los ingredientes, pero manteniendo siempre la proporción: por cada pimiento grande, unos 100 g de azúcar y 50 ml de vino blanco. ¡Así nunca falla!

 

ELABORACIÓN:

 

     Cuando pensamos en mermeladas, enseguida nos vienen a la mente las de fresa, albaricoque o de frutos rojos o frutos del bosque . Pero hoy queremos romper un poco esa idea y adentrarnos en el fascinante mundo de las mermeladas saladas, esas que acompañan como nadie a una tabla de quesos, un buen filete a la plancha o incluso a un paté untado en una tostada crujiente.

     Y es que el pimiento verde, ese que solemos usar en guisos, ensaladas o rellenos, esconde también una versatilidad increíble para transformarse en una mermelada deliciosa. No vale cualquier pimiento, eso sí. Necesitamos los grandes, los de asar, los que tienen esa carne tan jugosa y ese punto de dulzor natural que, al combinarlo con el azúcar y el vino, se convierte en algo espectacular.

     El Sr. Comilón se ha animado a preparar esta receta después de probarla en un asador y quedarse con la idea de que había que traerla a casa. El resultado: una mermelada suave, con ese toque ahumado que le da el asado previo de los pimientos y un fondo de vino blanco que equilibra perfectamente el dulce. ¿Queréis descubrir cómo se hace? Pues atentos.

 

     Lo primero, y quizás lo más importante para que esta receta sea un éxito, es asar los pimientos, eso sí, lavándolos previamente bajo el agua del grifo para quitar restos de polvo o tierra que puedan tener. Podemos hacerlos en el horno, en la sartén o incluso en la barbacoa si tenemos la suerte de tener un día soleado. La idea es que la piel se queme ligeramente para poder retirarla con facilidad y que la carne del pimiento se ablande. Para saber cómo asar pimientos, pincha AQUÍ o en la imagen.

 

 

     Una vez asados, los dejamos enfriar lo suficiente para poder manipularlos y les quitamos con cuidado la piel, las pepitas y el rabito. La pulpa la cortamos en tiras no demasiado finas, porque luego las vamos a triturar. Ahora viene un paso curioso pero fundamental: las tiras de pimiento las ponemos en una sartén amplia a fuego medio-bajo. Veréis que comienzan a soltar su propia agua. No tenemos prisa, dejamos que se vaya evaporando poco a poco mientras removemos de vez en cuando. Este pequeño gesto hace que luego la mermelada coja más cuerpo y no quede aguada. Cuando veamos que ya apenas queda líquido en la sartén, es el momento de incorporar el azúcar y el vino blanco.

 

 

      A partir de aquí, no podemos despegarnos de la sartén. Removemos sin parar, con cariño, mientras la mezcla comienza a burbujear y a espesar. Poco a poco irá adquiriendo esa textura viscosa y brillante que caracteriza a las buenas mermeladas. Dependiendo del fuego, este proceso puede llevarnos entre 20 y 30 minutos. Hay que estar atentos y no dejar de remover para que no se pegue.

     Cuando tengamos la textura deseada, retiramos la sartén del fuego y pasamos el contenido a un recipiente hondo. Con cuidado de no quemarnos, trituramos con la batidora de mano a máxima potencia hasta conseguir una crema fina y homogénea, sin restos de piel ni grumos. Notaréis el aroma que desprende… ¡es una auténtica maravilla!

     Ya solo nos queda verter la mermelada en un frasco de cristal limpio o en una salsera y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente. Luego, a la nevera. Aguanta perfectamente una semana, aunque en casa suele volar mucho antes. Probadla con un buen solomillo de cerdo, con queso manchego curado o incluso en un sándwich de queso de cabra. Veréis qué descubrimiento. ¡Y ya tenemos lista nuestra mermelada de pimientos verdes! Una receta sencilla, con un resultado de diez y que sorprende a todos los que la prueban. ¿Os animáis a hacerla?

 

 

 

Si queremos conservar la mermelada durante bastante tiempo sin que se nos estropee, existe la posibilidad de embotarla. Para ello, debemos esterilizar los botes o frascos de cristal donde la vamos a conservar. Para saber cómo hacerlo, sígueme en mi sección: Técnicas de cocina.

 

 

 

 

 

 

 

 
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