Menú Cultural

La metáfora de la carne según Carlos Alonso

«Carne de primera»  de Carlos Alonso (1972)

(Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina)

 

«Carne de primera» (1977)

 

© EL COPYRIGHT DE LAS IMÁGENES Y LOS VÍDEOS PERTENECE  A SUS RESPECTIVOS AUTORES

Retrato de Carlos Alonso, por Eduardo Grossman.

 

  • Entrevistador/a: ¿Cómo descubriste que querías dedicar tu vida al arte?

 

  • Carlos Alonso: “Según mi madre, y su memoria, ya dibujaba antes de aprender a leer y a escribir. Evidentemente lo traía conmigo sin saber. Creo que nadie sabe de dónde viene la vocación, cuando tiene esa fuerza y esa presencia ineludibles que copa nuestra persona. Es milagroso; la vocación es inexplicable e inevitable a la vez. Dibujé siempre, pero no como suelen dibujar los niños; en general es una etapa que después se supera. He visto muchos dibujos de niños que no se convierten en pintores. El dibujo que yo hacía apuntaba a la historieta, a un relato, a la descripción gráfica de la vida, de lo que yo veía, no de lo que imaginaba. Esto es lo primero que recuerdo. En el colegio secundario dibujaba todo el tiempo, tanto, que dibujaba en la clase de historia, de geografía, de matemática… Creo que eso me convirtió en una persona algo dañina para el resto de los estudiantes.” (Fragmento de una entrevista realizada al artista en la página web.

 

     Carlos Rodolfo Alonso nació en Tunuyán, más o menos a unos 80 km de distancia de la ciudad de Mendoza, Argentina, el 4 de febrero de 1929. Su nombre no se lo pusieron por casualidad, sino que recibe los nombres de personas admiradas por sus padres: el primero por Carlos Lencinas, caudillo radical asesinado, de quien era fanático su padre, y el segundo por la admiración que tenía su madre hacia Rodolfo Valentino.

     Cabe destacar que su abuelo paterno, Sandalio Alonso, era oriundo de León, España, y la familia materna, los Lisandrello, de Siracusa, Sicilia, Italia. Como podemos ver una mezcla de culturas en toda regla.

     Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Hoy es conocido como pintor, dibujante y grabador argentino representante de la corriente social del arte de su Argentina natal. Sus trabajos reflejan, a parte de una estética cuidada, el dolor infringido a su pueblo, la amargura que sufre este y la protesta contra la maldad y los abusos humanos. Son los testigos de la trágica historia de su país.

«Manos anónimas»

(Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina)

 

     Tras el golpe de Estado de 1976 en Argentina, Alonso se tuvo que exiliar a Italia, trasladándose más tarde, en 1979, a Madrid. Su exilio duró 5 años. Pero no fueron más que una penitencia. El 30 de julio de 1977 secuestraron a su hija Paloma, 5 días después de que cumpliera 21 años. Pese a la incesante búsqueda por parte de su familia, se convirtió en una de las desaparecidas del régimen militar. Qué decir tiene que todas estas experiencias marcan su vida e impregnan de sentimientos su extensa obra.

     Hoy, con nuestro Menú Cultural, queremos detenernos, gracias al tema que nos atañe, la cocina o el mundo de la Gastronomía en general, en un conjunto de obras donde la carne, tanto humana, en este caso vista desde un punto sexual, como la animal, esta sí como alimento, es el ingrediente principal reflejo de una potentísima metáfora política con la que da a entender cómo su país poco a poco vira hacia una auténtica carnicería. Y qué casualidad que lo hace sobre el reflejo de uno de los países más carnívoros que existen.

 

     «Carne congelada» (1974)

 

     Su conocidísima exposición titulada “Hay que comer”, presentada en abril del año 2005, entre otros muchos lugares a lo largo de los años, en Valencia, España, la componen sus trabajos elaborados entre los años 1965 y 1984: “he tratado de reflejar todos esos personajes, todo ese mundo ligado a una economía que también está ligada a una forma cultural. Allí estaban desde la sociedad rural hasta las carnicerías, achicando los espacios, mezclándolos casi con los mataderos (…) donde la anatomía humana y la anatomía de la vaca, y la sangre de la vaca y la sangre del hombre están a veces a un mismo nivel de mercado y de precio. – Carlos Alonso – . ”

Serie «Hay que comer» (1977)

 

      Reses enteras o en trozos colgando de ganchos metálicos instalados en frigoríficos; parejas que bailan tango entre los trozos de carne e intentando esquivar los charcos de sangre que destilan.

«Gran tango» (1975)

 

     En algunos casos incluso nos muestra el auténtico rostro del poder, también entre la carne de reses, ataviado con trajes oscuros y fumando grandes puros agarrados por vigorosos labios.

Serie «Hay que comer»

 

     Pero también se le conoce por su faceta de ilustrador de textos literarios como son el poema nacional Martín Fierro o el Matadero de Esteban Echevarría (figura central de la literatura argentina de la primera mitad del siglo XIX).

Portada de la obra «El matadero»

Texto de Esteban Echevarría y dibujos de Carlos Alonso

 

     En el siguiente vídeo podremos descubrir muchas más facetas artísticas de Carlos Alonso.

VIDEO EN CASTELLANO

© Zurbaran El Arte de los Argentinos

 

Bibliografía:

  • Gutiérrez Zaldívar, Ignacio. Carlos Alonso – 1ª edición – Buenos aires: Zurbarán, 2009.
  • IVAM Institut Valencià d’Art Modern. Carlos Alonso: Hay que comer. Libro realizado para la exposición de Carlos Alonso en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) entre marzo y abril del año 2005. Textos de Consuelo Ciscar Casabán, Gloria Bénder, Alberto Giudici y Fabián Lebenglik.
  • Entrevista realizada en la página web oficial del Gobierno argentino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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