Dificultad: 3,  Mariscos,  Receta

Mejillones rellenos, rebozados y fritos, más conocidos como “mejillones tigre”, al estilo del Sr. Comilón

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

  • 12 mejillones de gran tamaño (son 24 conchas en total para rellenar; 6/persona)
  • Una cebolla
  • Un pimiento verde de los finos
  • Medio pimiento rojo
  • Un tomate maduro de tamaño mediano
  • Una guindilla cayena (opcional)
  • Aceite de oliva
  • Sal

*Para la bechamel:

  • 3-4 cucharadas de aceite de oliva
  • 125-130 g de harina de trigo
  • Un litro de leche entera o semidesnatada (según gustos)
  • Una cucharada de pimienta negra molida
  • Sal

*Para el rebozado:

  • 2-3 huevos
  • Harina (opcional)
  • Pan rallado

*Para la fritura:

  • Aproximadamente dos dedos de aceite de oliva.

 

 

ELABORACIÓN:

     Este plato constituye una de las tapas españolas más conocidas de los últimos tiempos, aunque, en la actualidad, está prácticamente en extinción. Su nombre, “mejillón tigre”, parece ser que proviene del norte de España, concretamente de Galicia, donde el cultivo de este molusco viene de tiempo atrás. Su apelativo de “tigre” hacía alusión a la cantidad de picante que se añadía a la hora de elaborarlos. Y decimos “hacía”, en pasado, porque son pocos los sitios que mantienen esa tradición. De hecho existe otra versión de los mejillones tigre que se les añade el adjetivo de “rabiosos” por la gran cantidad de picante que llevan. El nombre puede variar dependiendo de la zona geográfica en la que se elaboren, encontrándonos así “raquetas”, “monterías”, “croquetas de mejillón”, etc. Con el paso del tiempo la receta se ha ido aligerando hasta llegar a elaborarse prácticamente sin picante, pero claro está, eso depende de quién haga.

     Para 4 personas compraremos unos 12 mejillones de gran tamaño, con los que obtendremos 24 conchas en total para rellenar; 6 por persona.

     Debemos limpiar las conchas concienzudamente porque serán el recipiente sobre el que reposa el relleno y de las cuales comeremos directamente. Las que tengan mal aspecto o estén rotas las desecharemos.

   

     Para saber cómo limpiamos los mejillones, pasa por mi sección: Técnicas de cocina.

 

 

     Una vez limpios los cocinamos al vapor. Para saber cómo, pincha AQUÍ o en la imagen. Sacamos cada mejillón de su concha, secamos esta última con papel de cocina y reservamos ambos por separado. Eso sí, los mejillones los picaremos en trozos pequeños.

   

     En una sartén de gran tamaño ponemos un chorrito de aceite de oliva y pochamos una cebolla muy picada junto con un pimiento verde de los finos y medio de los rojos, también cortados en trocitos. Cuando esté más o menos en su punto, es decir, cuando la cebolla esté más o menos transparente y el pimiento blando, añadimos un tomate maduro de tamaño mediano, pelado y muy troceado junto con una guindilla cayena bien desmenuzada (opcional) para darle el toque picante. Removemos y, pasados unos minutos a fuego bajo, añadimos los mejillones. Mezclamos bien, cocinando otros 3-5 minutos más y reservamos fuera del fuego.

     Seguidamente elaboramos la bechamel, en este caso más o menos consistente, pero solo con leche y sin nuez moscada molida, solo con pimienta negra. Para ver cómo se hace pincha AQUÍ o en la foto.

     Una vez hecha, añadimos el sofrito de verduras y mejillones que habíamos reservado, mezclamos para que todo quede bien integrado, rectificamos de sal si es necesario y, acto seguido, volcamos todo el contenido en una fuente de cocina. Reservamos hasta enfriar. Podemos dejar en el frigorífico hasta el día siguiente, así estará más consistente y manejable.

     Con ayuda de una cuchara, rellenamos por completo cada una de las conchas con la masa que hemos elaborado. No tengamos miedo de rellenarlas mucho, e incluso de si le sale una pequeña prominencia o abultamiento. Pasamos por harina quitando el exceso (opcional), después por huevo batido y, por último, las rebozamos con pan rallado.

     Solo nos queda freír nuestros mejillones tigre. Para ello ponemos abundante cantidad de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto, unos dos dedos aproximadamente, y, cuando esté caliente, los freímos hasta alcanzar el punto dorado que más nos guste. Acto seguido, los sacamos a un plato cubierto con papel de cocina, que retiraremos a la hora de servir, para que absorba el aceite de la fritura.

     ¡Y listos para comer! ¡Están deliciosos! Podemos comerlos con ayuda de una cucharilla de las de café o directamente a mordiscos, claro está, dejando la concha.

 

NOTA: si hemos hecho mucha cantidad de mejillones, podemos congelarlos para comerlos otro día. Basta con meterlos en un recipiente apto para tal fin con cuidado de no aplastarlos. El día que los vayamos a hacer, los sacaremos unas horas antes del congelador para que se atemperen.

 

 

 

 

 

 

 

 

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir al contenido