Dificultad: 2,  Receta,  Tortillas,  Verduras y hortalizas

Tortilla de hojas y tallos de remolacha o betabel

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

 

    • 500 gr de hojas y tallos de remolacha
    • Un puerro
    • Media cebolla
    • 3-4 huevos
    • Media cucharadita de pimienta molida (mezcla de 4 pimientas: negra, roja, blanca y verde)
    • Aceite de oliva
    • Sal

 

 

ELABORACIÓN:

 

 “Remolacha borracha, pan de centeno,
en llenando la tripa, todo va bueno”. 
Dicho popular recordado por mi abuela Agustina Berlinches.

 

     Conocida también como betabel o betarraga, es una hortaliza, una raíz de forma más o menos esférica que crece bajo tierra a través de una planta perenne formada por largos y firmes tallos y hojas que pueden alcanzar incluso el metro de altura. Existen varios tipos de remolacha:

Remolacha forrajera: sirve como alimento para el ganado, principalmente para el vacuno de leche y el porcino. Se puede cultivar fácilmente en pequeñas superficies, necesarias para pequeñas explotaciones ganaderas, o en grandes terrenos para así poder abastecer las necesidades de alimentación de grandes o medianos rebaños.

Remolacha azucarera: de ella se obtiene el azúcar. Su raíz es de color blanco y su contenido en almidón es muy elevado.

Remolacha roja o de mesa: se destina a la alimentación. Suele venderse en manojos o en paquetes envasadas al vacío ya cocidas. Su color rojizo destaca sobre el resto de características que le son propias. Posee un pigmento natural que suele utilizarse por la industria alimentaria para teñir ciertos preparados como algunos postres, helados o licores. Es muy utilizada en la cocina para la elaboración, por ejemplo, de ensaladas. Contiene muchos nutrientes que favorecen el fortalecimiento del sistema inmunológico, cerebral y óseo, reduce la tensión arterial, su alto contenido en fibra favorece el tránsito intestinal, reduce la inflamación, etc.

     Las hojas de la remolacha roja son una de las partes más saludables de la planta que podemos consumir, no solo por su contenido en fósforo, vitamina B6, zinc, magnesio, cobre, potasio y manganeso, sino también por su elevada cantidad de vitamina A, C, calcio y hierro, más incluso que las espinacas. Podemos hacerlas salteadas, añadirlas en batidos vegetales, en ensaladas, etc.

     Hoy, el Sr. Comilón, va hacer una rica tortilla con las hojas y los tallos de la remolacha roja o de mesa. ¿Le seguimos a la cocina a ver cómo se hace?

     Para 4 personas necesitaremos, al menos, unos 500 gramos de hojas y tallos de remolacha roja. Podemos conseguirlo en grandes comercios, donde venden la remolacha al natural. Para hacer esta receta, cortamos la raíz, que podremos reservar y utilizarla para ensaladas o batidos vegetales, por ejemplo, y nos quedamos con el resto.

     Los tallos son muy fibrosos y, para evitar encontrarnos a la hora de comer hebras a modo de finos hilos en la boca, tenemos que retirarlas.

     Para ello, cortamos parcialmente el final del tallo con ayuda de un cuchillo, y tiramos hasta el final, retirándolas sin dificultad. Troceamos tanto las hojas como los tallos y lo lavamos bajo el agua del grifo para quitar cualquier resto de tierra. Retiraremos aquellas que presenten mal aspecto o estén estropeadas.

     Metemos todo en una cacerola bien cubierto de agua, ponemos a fuego medio y salamos. Los tallos o pencas de remolacha suelen cocerse en unos 15 minutos, aunque este tiempo puede verse incrementado o disminuido atendiendo al tamaño y grosor de los mismos.

     Para ver si está tierno, podemos pincharlos con un tenedor. Una vez cocido, sacamos y vertemos el contenido de la cacerola sobre un escurridor para desechar toda el agua. Dejamos escurrir. Reservamos.

     En una sartén con un chorrito de aceite de oliva sofreímos media cebolla y un puerro bien troceados.

 
 

¿Cómo limpiamos un puerro? Sígueme en mi sección: Técnicas de cocina.

 
 

     Una vez sofrito añadimos las hojas y los tallos de remolacha cocidos y rehogamos unos minutos. Reservamos.

     En un plato hondo o fuente de cocina batimos 3 o 4 huevos y añadimos una cucharadita de pimienta molida. En nuestro caso hemos optado por una mezcla de cuatro tipos de pimienta: negra, roja, blanca y verde, molidas justo en el momento de usar. Si no tenemos, podemos utilizar, únicamente, pimienta negra o blanca. Salamos y mezclamos todo bien.

     Ahora, nos disponemos a hacer nuestra tortilla: echamos un chorrito de aceite de oliva en una sartén de tamaño apropiado, no muy grande si queremos que quede gordita, y la ponemos a fuego alto. Cuando esté lo suficientemente caliente volcamos el contenido de huevo, hojas y tallos de remolacha roja, cebolla y puerro, todo ello salpimentado, en la misma, momento en el que bajamos el fuego para que se haga despacio y no se queme o arrebate por fuera y quede sin cuajar por dentro.

     Cogemos el mango de la sartén y hacemos movimientos circulares para que la tortilla no se queme. La damos la vuelta con ayuda de un plato de un tamaño superior a la circunferencia de la sartén. Ponemos el plato boca abajo sobre la sartén y con un movimiento rápido de manos damos la vuelta a la misma, quedando el plato en la parte inferior y la sartén en la superior.

     Ponemos de nuevo la sartén al fuego con un chorrito de aceite de oliva y repetimos. Volcamos el contenido del plato, esta vez con la parte sin hacer de la tortilla sobre la superficie de la sartén. Dejamos que cuaje.

     Si nos gusta la tortilla muy cuajada, podemos darla varias vueltas en la sartén hasta que se haga poco a poco, pero con cuidado de poner el fuego bajo para evitar que se queme. A medida que la vamos haciendo podemos pinchar con un tenedor, levemente sin romperla, para ver el estado en el que se encuentra el huevo de cuajado. Una vez cuajada a nuestro gusto, la sacamos de la sartén y la ponemos en un plato. Veréis qué tortilla más deliciosa.

 
 
 
 

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