Dificultad: 1,  Lácteos,  Postres y dulces

Yogur casero con miel, nueces y un toque de menta

© El Platillo Comilón

INGREDIENTES: (para 4-5 yogures)

  • Un litro de leche entera
  • 2-3 cucharadas de leche en polvo
  • Un yogur natural de 125 g sin azúcar
  • Miel de mil flores
  • Nueces
  • Unas hojitas de menta

*Material necesario: 4 frascos de cristal de 250-260 ml aproximadamente con tapa y una yogurtera.

 

 

ELABORACIÓN:

    Hace ya un tiempo, en nuestra sección “La cacharrería del Sr. Comilón”, hablamos de la yogurtera, un pequeño electrodoméstico de cocina que, con el tiempo, ha caído por completo en el olvido, o casi, porque en la actualidad se está poniendo otra vez de moda. Rara era la cocina de los años 80 que no estuviese dotada de esta última tecnología en la fabricación de yogures caseros.

 

 

     Hoy día, los yogures son accesibles para todos los bolsillos, pero antes… ¿os acordáis cuando los vendían solo en farmacias? Su precio era muy elevado y no todo el mundo los consumía. Por eso, este invento, surgió, entre otras cosas, como solución al gasto que suponía el comprar yogures. Desde la cocina de El Platillo Comilón queremos enseñaros lo fácil que es su manejo y lo gratificante que es el comer nuestros propios yogures, incluso del sabor que más nos gusten, libres de conservantes y otros elementos artificiales.

    A la hora de conseguir una yogurtera debemos leernos el manual de instrucciones para conocer bien su funcionamiento, prestando especial importancia a las indicaciones de seguridad que presenta, además de tener claro que es solo para uso personal. En nuestro caso tenemos una yogurtera con un solo recipiente de gran capacidad, pero hay otros modelos que tienen frascos de cristal pequeños a modo de yogures. Lo primero que debemos hacer es la mezcla de ingredientes que van a formar nuestros yogures. La variedad es muy amplia, pero hay dos que NUNCA pueden faltar:

 

      • Leche: podemos usar cualquier tipo de la que venden hoy día, aunque en nuestro caso preferimos la leche entera. Si hacemos los yogures con leche baja en materia grasa, el resultado será muy distinto, ya que tendrá menos consistencia.
      • Fermento láctico vivo (bacterias): podemos comprarlo preparado o bien podemos utilizar, solo la primera vez que los elaboremos, el que trae un yogur comercial. El resto de las veces podremos usar el nuestro propio acordándonos de renovarlo con un nuevo yogur cada 6-8 ciclos aproximadamente.  Esta última, es la opción más económica. Lo que hacen estas bacterias es transformar la leche en yogur, es decir, la lactosa en ácido láctico.

 

     Pues bien, teniendo todo esto en cuenta, ¿nos acompañas a la cocina para elaborar unos ricos yogures caseros con miel, nueces y un toque de menta? En el recipiente de la yogurtera ponemos un litro de leche entera a temperatura ambiente, 2-3 cucharadas rasas de leche en polvo, para que la consistencia del yogur sea aun mayor, y el fermento láctico, es decir, un yogur natural de 125 gramos sin azúcar, también a temperatura ambiente. Mezclamos bien con una cuchara, tapamos y lo introducimos en la yogurtera. La encendemos y dejamos unas 10 horas aproximadamente. El tiempo del proceso de fermentación variará dependiendo de los ingredientes que hayamos utilizado, por ejemplo, el tipo de leche.

     Pasadas las 12 horas apagamos la yogurtera y metemos el recipiente en el frigorífico, al menos, durante 24 horas. De esta manera aumentará aún más su consistencia.

 

 

     Al día siguiente esterilizamos los frascos de cristal con tapa que van a contener nuestro yogur. Para saber cómo se hace, pasa por mi sección: Técnicas de cocina.

     Una vez escurridos introducimos en la base de cada uno la miel, como un dedo o dos, según gustos, de miel de mil flores. Esta procede de varias floraciones simultáneas, es decir, es el producto final obtenido del néctar que recogen las abejas de miles de flores distintas. Su sabor puede variar dependiendo del tipo de néctar de las flores que contenga, de la ubicación en la que se encuentren las colmenas y de la época del año en la que se cosecha.

 

 

     Las colmenas se suelen mover de lugar varias veces a lo largo del año para encontrar distintas variedades de flores de las que recoger el néctar; eso sí, se hace por la noche para alterar lo menos posible el ritmo de las abejas. Por ejemplo, las mieles recolectadas en primavera suelen tener un sabor mucho más suave y aromático, a diferencia con las recolectadas en verano, cuyo sabor es mucho más fuerte.

    Sacamos del frigorífico el recipiente donde tenemos el yogur, lo movemos con una cuchara para eliminar posibles grumos que pueda tener y lo vertemos sobre la miel y las nueces, si es que hemos decidido añadirlas en este momento, tapamos y al frigorífico. Las nueces las podemos añadir troceadas sobre la capa de miel que hemos puesto en cada uno de los recipientes o sobre la superficie del yogur, una vez que los hemos llenado.

     Para servir podemos aromatizarlo con unas hojitas de menta. Rico y sano, ¿verdad?

 

 

 

 

 

 

 

 

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