Dificultad: 1,  Panes,  Tortillas

Tortillas de harina de trigo para elaborar fajitas, tacos, burritos, enchiladas, flautas…

© El Platillo Comilón

INGREDIENTES:

  • 250 g de harina de trigo
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 125 ml de agua templada
  • 6 g de sal fina
  • 2 g de levadura química en polvo

 

 

ELABORACIÓN:

     Las tortillas de harina de trigo son todo un símbolo culinario de la cocina mexicana que, poco a poco, se ha ido extendiendo al resto del mundo para la elaboración de sus deliciosas fajitas, tacos y burritos, entre otras. Y como cabe esperar, también tienen su propia historia.

     El nombre de ‘tortilla’ lo reciben por su similitud a simple vista con los panes redondos y otras tortas que se elaboraban en España. Y sí, decimos España, porque gracias a la llegada de los españoles a México, durante los años de la conquista, más o menos a finales del siglo XVI, se introdujo el trigo. Los españoles que llegaron a aquellas tierras se dieron cuenta de que no contaban con el ingrediente principal para elaborar su típico pan pero, poco a poco, se acostumbraron a elaborar algo parecido conocido como zaruki, que consistía en una mezcla de trigo quebrado con agua hasta convertirlo en la tortilla de harina que todos conocemos.

     Para su elaboración solo necesitaban harina, manteca de cerdo, agua y sal, y pasó de ser una simple receta que se cocinaba al calor del hogar, a convertirse con el paso de cientos de años en el principal producto de consumo del país. Tanto es así, que son las protagonistas de su cultura gastronómica y un máximo exponente de su gastronomía a nivel mundial. Y como muchas otras elaboraciones, existen distintos tipos como:

 

      • Tortillas de agua, grandes o sobaqueras: son típicas del norte de México, concretamente del Estado de Sonora. Se elaboran con harina de trigo, agua y manteca de cerdo con un ligero toque dulce. Aparte de esto, se distinguen por su gran tamaño. Son muy utilizadas para acompañar cualquier tipo de guisos o para la elaboración de tacos.

 

      • Tortillas azules: se elaboran con un maíz muy peculiar de color azul, un maíz cuya pigmentación azulada otorga a las elaboraciones dicho color. A este maíz se le conoce también como Hopi, Yoeme blue o Río grande blue entre otras denominaciones.

 

      • Tortillas de maíz: elaboradas con maíz. Son las más típicas del país.

 

      • Tortillas de manteca: elaboradas con manteca de cerdo, de tamaño pequeño, pero más gruesas que otras. Son muy consumidas en los estados del norte del país.

 

      • Tortillas de nopal: se elaboran con harina de trigo o maíz y se les añade nopal, conocido también como chumbera o tuna. Se ha comprobado científicamente que este último ingrediente, rico en fibra, reduce considerablemente el consumo de calorías.

 

      • Tortillas panchuques: típicas de Yucatán, son elaboradas con maíz combinado con chicharrón prensado.

 

      • Tortillas Tlayudas: originarias de Oxaca, son elaboradas con maíz blanco, de unos 30 centímetros de largas y quebradizas.

 

    Hoy en la cocina de El Platillo Comilón os enseñaremos a hacer unas ricas tortillas de harina de trigo para elaborar fajitas, tacos, burritos, enchiladas, flautas… ¿nos acompañáis?

    En un bol de gran tamaño mezclamos 250 gramos de harina, 6 gramos de sal fina y 2 gramos de levadura química en polvo. A esto le añadimos 50 mililitros de aceite de oliva y procedemos de la misma manera hasta obtener una especie de masa terrosa. Agregamos poco a poco unos 125 mililitros de agua templada sin parar de mezclar.

 

 

  Volcamos la masa obtenida sobre una superficie lisa, limpia y ligeramente enharinada para amasarla adecuadamente hasta conseguir que sea homogénea y ligeramente pegajosa, pero manejable. Formamos una bola grande y dejamos reposar unos 30 minutos en el mismo bol tapado con un trapo de cocina limpio.

 

 

     Pasado este tiempo, cortamos la masa en porciones de unos 50 gramos aproximadamente, dándoles también forma de bola.

 

 

     Con ayuda de un rodillo estiramos una a una las bolas obtenidas intentando darles una forma redondeada. En nuestro caso lo hemos hecho sobre un papel de horno para evitar que se nos peguen en la superficie de trabajo. También podemos hacerlo sobre un paño de cocina limpio.

 

 

    Estiradas nuestras bolas, ponemos a calentar una sartén impregnada ligeramente con aceite y cuando esté muy caliente hacemos una a una nuestras tortillas. En el momento en el que veamos que los bordes se empiezan a levantar por efecto del calor, la damos la vuelta. Cuando veamos que le salen unas cuantas burbujas de color tostado ya estará lista para sacar.

 

 

     Este proceso lo deberemos realizar una a una. Cuando las tengamos hechas, pasamos a rellenarlas o a usarlas para aquella elaboración que más nos guste. Cuanto antes las comamos, mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

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