Dificultad: 4,  Frutas,  Postres y dulces

Tarta de fresa y nata

© El Platillo Comilón
 
 

INGREDIENTES: (para 10 porciones aproximadamente)

 

* BIZCOCHO:

  • 5 huevos grandes
  • Un yogur natural azucarado (120 g aproximadamente)
  • Una medida del yogur de azúcar
  • Dos medidas del yogur de harina
  • Una medida de yogur de aceite de oliva
  • Media cucharadita de sal
  • Un chorrito de esencia vainilla
  • Un sobre de levadura química en polvo (16 g)

 

 

* MERMELADA DE FRESA:

  • Un kilo de fresas
  • Medio kilo de azúcar
  • Zumo colado de un limón 

 

* NATA MONTADA:

  • 1000 ml (1 litro) de nata para montar con un 38% de materia grasa (MG)/litro que esté fría
  • 3 cucharadas de queso mascarpone u otro queso suave, en formato crema para untar, tipo Philadelphia
  • 125 g de azúcar glas
  • Una cucharada de esencia de vainilla líquida para aromatizar y/o dar un toque de sabor final a la nata montada (opcional).

 

ELABORACIÓN:

     La tarta de fresa y nata no deja de ser un clásico en muchas celebraciones. Este tándem de sabores es muy tradicional, pero indeleble. En la cocina de El Platillo Comilón hemos elaborado una que, esperemos, haga las delicias de muchas celebraciones más y… ¿por qué no? de cualquier momento, haya o no algo que celebrar.

     Las tartas elaboradas con una base de bizcocho deben quedar esponjosas, húmedas y sabrosas, para que, a la hora de comerla, no se nos haga insufrible masticarla y tragar. En esta receta os daremos todos los pasos a seguir para que quede realmente espectacular. ¿Acompañamos al Sr. Comilón para ver cómo la hace?

 

* BIZCOCHO:

     Para la elaboración de cualquier bizcocho, es muy importante la elección del molde para horno que vayamos a utilizar, ya que existen multitud de ellos atendiendo al material del que estén hechos, a su tamaño y forma. Podemos encontrar moldes de silicona, porcelana, cristal, barro, acero inoxidable, metal, redondos, cuadrados, rectangulares, etc., etc. ¡y ya no hablamos de los colores ni de los posibles adornos que llevan y que pueden quedar marcados en nuestra elaboración! En nuestro caso hemos optado por utilizar un molde redondo de metal con revestimiento antiadherente y fondo desmontable para desmoldar fácilmente.

 

 

     Aunque el molde sea antiadherente, me gusta impregnar su base y paredes de mantequilla y harina espolvoreada para crear una capa que evite aún más que el bizcocho se pegue. El exceso de harina lo quitamos dando unos golpecitos al molde. Debemos evitar a toda costa que el bizcocho se pegue, porque a la hora de desmoldar se nos puede resquebrajar.

     Encendemos el horno, con calor arriba y abajo, para precalentar entre 150 y 170 º C.

     En un recipiente de gran tamaño, y al ser posible hondo, batimos con ayuda de una batidora eléctrica 5 huevos de tamaño grande junto con un yogur natural azucarado (de unos 120 gramos aproximadamente), una medida del yogur de azúcar, media cucharadita de sal y un chorrito de esencia de vainilla. Debemos hacerlo, primero a baja potencia, y una vez mezclados los ingredientes, a máxima potencia, al menos, durante 10-15 minutos aproximadamente. De esta manera conseguiremos que el volumen de los huevos batidos aumente hasta casi doblar, o incluso triplicar, su volumen habitual.

 

 

      A continuación, añadimos dos medidas del yogur de harina tamizada. Debemos incorporarla poco a poco, e integrarla con los huevos batidos con ayuda, por ejemplo, de un cucharón. Los movimientos deben ser suaves y envolventes para que el volumen de la mezcla baje lo menos posible. Cuando veamos que la masa no tiene ningún grumo, añadimos una medida del yogur de aceite de oliva, un sobre de levadura química en polvo (16 gramos aproximadamente) y procedemos de la misma manera.

  Volcamos la masa sobre el recipiente apto para hornear y lo introducimos en la parte media del horno.

 

 

     No demos abrirlo hasta pasados, al menos, 30 minutos.; de lo contrario, el bizcocho perderá parte del volumen conseguido, dando lugar a la aparición de algunas grietas en su superficie. Horneamos durante 35 minutos y vemos si está completamente hecho. Para comprobarlo, pincharemos la parte central y uno de los laterales con un cuchillo plano de untar. Si sale limpio, el bizcocho está listo. Si no, lo dejemos unos minutos más. Sacamos del horno, dejamos que temple un poco y desmoldamos. Si lo hacemos estando muy caliente, puede romperse; y si lo hacemos cuando ya está frío, puede adherirse aun más a las paredes del molde.

 

 

  Dejamos enfriar sobre una rejilla. Una vez frío, cortamos transversalmente por la mitad o en tres capas. Para ello nos podemos ayudar de un cuchillo largo, liso y no muy grueso. El problema de hacerlo de esta manera es que el corte puede llegar a ser bastante impreciso, pero si lo hacemos con muchísimo cuidado, nos saldrá bien. De esta manera ya tenemos listo nuestro bizcocho para rellenar. Reservar.

 

 

 

* MERMELADA DE FRESA:

     Os recomendamos hacer la mermelada el día anterior a la elaboración de la tarta porque debe estar fría para poder rellenar el bizcocho. La receta de mermelada de fresa la podéis encontrar pinchando AQUÍ o en la imagen.

 

 

* ¿CÓMO SE HACE LA NATA MONTADA?

     Para saber cómo se hace la nata montada, pasa por mi sección: Técnicas de cocina o pincha sobre la imagen.

 

 

  Una vez elaborada debemos reservarla en el frigorífico hasta que montemos la tarta.

 

* MONTAJE DE LA TARTA

     Para montar la tarta os recomendamos hacerlo sobre un soporte para tal fin. En nuestro caso, hemos utilizado uno de cristal, pero podemos encontrarlo de muchos otros materiales y tamaños. Tened en cuenta que el soporte, plato o superficie en la que la montemos, debe ser más grande que la del bizcocho.

     Sobre esta ponemos una capa de nata montada y encima colocamos la base del bizcocho (la parte baja que hemos obtenido al cortarlo en dos partes). De esta manera evitamos que se deslice sobre la superficie. Cubrimos uniformemente el bizcocho con una capa bastante gruesa de mermelada de fresa y, por encima de esta, nata.

 

 

    Encima colocamos otra capa de bizcocho sin aplastar; debe caer por su propio peso, y hacemos lo mismo.

 

 

   Sobre la capa superior, es decir, la última capa, no pondremos mermelada.

 

 

     A continuación, toca cubrir todo de nata. Y cuando decimos todo, es todo: parte superior y laterales, eso sí, de la manera más uniformemente posible. Lo que debemos conseguir es que quede completamente cubierta. Para ello, podemos ayudarnos de espátulas especiales; las hay de varios grosores y tamaños.

     Y ahora solo nos queda adornarla para que quede bonita. Para ello cortamos unas 10-12 fresas grandes en trozos y las disponemos por la superficie haciendo un dibujo o una secuencia ordenada y… listo. Debemos conservarla en el frigorífico hasta consumir.

 

 

     Seguro que la hacéis más de una vez porque está deliciosa y es muy sencilla de hacer.

 

 

 

 

 

 

 

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