La Cacharrería del Sr. Comilón: la bota de vino, preparación y conservación
En la cocina no todo es comida, también tiene cabida la bebida, por eso, aquí, en El Platillo Comilón, os queremos dar a conocer lo que es una bota de vino y enseñaros las técnicas necesarias a realizar previas a su utilización. Típica de España y heredada de nuestro pasado no tan lejano, la bota aporta costumbrismo y tradición a la hora de beber vino. Aún recuerdo a mi abuelo Antonio cómo bebía de su bota de vino y cómo la cuidaba.
Consiste en un recipiente elaborado de piel, casi siempre de cabra por su gran resistencia, y cosida a mano, cuyo fin es contener líquido, generalmente vino. Su interior se encuentra perfectamente revestido con pez, un producto resinoso obtenido del enebro o del pino, que sirve como impermeabilizante.

El brocal o boquilla está formada por tres partes:


1.- tapón: se quita desenroscándolo para poder beber.

2.- parte intermedia: se quita desenroscándola para poder llenar la bota.


3.- parte inferior: se encuentra unida a la bota.

Antes de usarla por primera vez, hay que prepararla concienzudamente para evitar que el líquido rezume. Para ello debemos hacer lo siguiente:
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- cuando compramos una bota de vino, normalmente suele estar precintada para evitar posibles daños en su traslado y como muestra de que no ha sido usada. Lo primero que debemos hacer es quitar todos los plásticos o papeles que obturen la salida y entrada de la boquilla.
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- calentamos la bota, nunca sobre una fuente de calor directa como pueden ser las llamas de un fuego, sino cerca de un radiador o en un lugar donde la dé el sol. Esto se hace para que se ablande la pez, favoreciendo así su manejo.
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- frotamos la costura y soplamos posteriormente a través del brocal (agujero por donde se bebe) para inflarla. Si existe cierta resistencia, calentaremos de nuevo.
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- la llenamos de agua del grifo, enjuagándola varias veces, y posteriormente lo hacemos con vino. Este no debe ser de muy buena calidad porque se desechará pasados unos 5 o 6 días de reposo, tiempo suficiente como para que penetre por toda la parte interna de la bota.
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- pasados estos días de reposo tiramos el vino y ya tenemos nuestra bota de vino lista para utilizar.
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Otra cosa a la que debemos prestar especial cuidado es a su conservación. Para que esta permanezca en buen estado con el paso del tiempo debemos tomar ciertas precauciones:
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- evitar llenar la bota con un líquido que no sea vino, ya que si introducimos cualquier refresco con gas o similar puede provocar un deterioro avanzado de la misma.
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- evitar dejarla en zonas donde la dé el calor o la luz solar directamente porque la pez puede ablandarse y deteriorase hasta tal punto, que pueden aparecer filtraciones.
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- nunca debemos meterla en el frigorífico porque el frio contrae y endurece la piel hasta provocar la aparición de grietas. Si queremos vino fresco, basta con refrigerarlo previamente a su llenado y listo.
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- no engrasar la piel con ningún tipo de aceite o sustancias grasas.
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- si por cualquier causa las paredes de la bota se pegaran, debemos separarlas con muchísimo cuidado para evitar arrancar la pez. Si lo hacemos bruscamente podemos dejar esa zona interna sin este producto impermeabilizante provocando la salida del vino. A esto se le denomina “repelón”. Para evitarlo, basta con calentar la bota para hacer que la pez sea más maleable, soplamos por el brocal y la inflamos. De esta manera las paredes acabarán separándose. Si aún con este método no se separan, la llenaremos de agua caliente dejándola durante un rato para que el calor haga efecto en esta unión.
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10 Comments
Vane
Qué buenísima idea esto de "La Cacharrería"! Me encantaaaa!!! "Saca la bota María, que me voy a emborrachaaaaar!!!" Jajajajaja
Alberto Delgado
una verdadera instrucción de su uso, gracias por editarla
Marga
Muy muy interesante. Cada día mejor.
miki
Uy que sorpresa esto de la cacharreria. Me he acordado yo también de mi abuelo. Se ha perdido esto de la bota de vino pero en reuniones con amigos es una gran idea que gusta…
Miguel Angel
Tengo una bota hace tiempo y ahora no puedo abrir la boquilla. Que puedo hacer?
Sr. Comilón
Hola Miguel Ángel, prueba a abrirla bajo el agua caliente del grifo para ablandar las adherencias que pueda tener. A ver si tienes suerte. Gracias por seguirnos.
Julio Michelena
Hola buenas noches, quisiera comprar una tapa de bota, completo, xq se me rompió. cómo podría contactarme.?? desde ya muchas gracias. saludos.
Sr. Comilón
Hola Julio, en la Web hay muchos sitios donde se venden recambios de botas e incluso las piezas enteras. Hay mucha gente artesana que se dedica a ello. Échale un vistazo que seguro que lo encuentras. Un saludo y gracias por estar ahí.
Cristian valls
hola tengo una bota hace mucho que esta colgada unos 10 años de principio esta vacía pero nose si hace 10 años tenía algo de vino que me aconsejas hacer es una bota negra
Sr. Comilón
Hola y gracias por entrar en nuestra cocina. Si tienes una bota de vino (en tu caso de cuero) que ha estado colgada y almacenada durante 10 años, es importante seguir estos pasos para evaluar su estado y decidir qué hacer:
1. Inspección visual y olfativa
Exterior: Revisa si el cuero está agrietado, reseco o dañado. Las botas antiguas pueden perder flexibilidad.
Interior: Si sospechas que quedó vino residual, es probable que se hayan formado bacterias, hongos o depósitos sólidos (como sarro). Abre la bota y huele con cuidado: si hay olor a moho, podredumbre o químicos, no la uses para beber.
2. Limpieza profunda (si quieres reutilizarla)
Enjuaga con agua tibia: Usa un embudo para llenarla parcialmente con agua tibia, agítala y vacíala. Repite hasta que el agua salga clara.
Desinfección: Si el olor persiste, usa una mezcla de agua y vinagre blanco (1:1), déjala actuar 30 minutos y enjuaga bien.
Secado: Seca al aire, colgándola boca abajo en un lugar ventilado (evita el sol directo para no dañar el cuero).
3. Rehidratación del cuero (si es necesario)
Si está rígida o agrietada, aplica grasa específica para cuero (como manteca de cabra o productos como Obenauf’s Leather Oil). Nunca uses aceites comunes (ej: aceite de cocina), ya que pueden dañarla.
4. Prueba de estanqueidad
Llénala con agua y cuelga sobre un recipiente. Si gotea, el cuero está deteriorado y no servirá para almacenar líquidos.
5. ¿Usarla para vino?
Si supera las pruebas anteriores, «condimenta» la bota antes de usar:
– Llénala con vino barato durante 24 horas.
– Vacía y repite con el vino que quieras consumir.
Advertencia: Si quedaron bacterias o moho, el vino podría contaminarse. Solo úsala si estás seguro de su limpieza.
6. Opción decorativa
Si no es funcional, restáurala como objeto decorativo: límpiala, pinta detalles o úsala para colgar plantas secas.
Importante: si la bota es sintética (plástico/vinilo), revisa si tuviese roturas o decoloración. Aun así, tras 10 años, podría liberar químicos al contacto con líquidos.
Conclusión: Si planeas beber de ella, asegúrate al 100% de que está limpia y sellada. Si dudas, mejor no arriesgues tu salud y dale un uso alternativo. ¡Salud!