Menú Cultural,  Postres y dulces

Historia sobre el origen de la tarta Sacher

Retrato de Franz Sacher

 

© El Platillo Comilón

 

     ¿Habéis oído hablar de la historia sobre el origen de la tarta Sacher?, ¿sí?, ¿no?… Pues os invitamos a leer este Menú Cultural porque te lo contamos todo. La tarta Sacher nació en la mundialmente conocida como ‘la ciudad de la música’, en Viena (Austria), una pequeña joya arquitectónica, histórica y escultural situada en el corazón del viejo continente. Paseando por sus calles nos podemos deleitar mirando la gran cantidad de escaparates de pastelerías que hay y, por qué no, degustar, si queremos, algún dulce que nos recomponga de nuestro pequeño paseo. Desde hace varios siglos la cultura pastelera de la Europa del Este influyó tanto en la capital austriaca que, hasta hoy en día, es considerada también como una de las ciudades más dulces.

 

Vista panorámica de la ciudad de Viena

 

‘The golden Strauss memorial’

Monumento dedicado a Johann Strauss ubicado en el parque  Stadtpark en la ciudad en Viena, Austria

 

     Como muchas otras elaboraciones culinarias, y esta no es menos, lleva el nombre de su creador, Franz Sacher. Corría el año 1.832 y con tan solo 16 años era el aprendiz de pastelero del Ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Austríaco, el por entonces príncipe Klemens Wenzel Lothar von Metternich. Un día ofreció una cena para personalidades de la aristocracia y pidió al servicio que se preparara un postre digno de sus huéspedes a la voz de: “¡Que no me avergüence esta noche!”, y cualquiera le llevaba la contraria.

Retrato de Klemens von Metternich por Thomas Lawrence (1.815) Museo Kunsthistorisches, Viena (Austria)

 

     Por entonces, su jefe de cocina cayó enfermo y toda la responsabilidad para llevar a cabo la elaboración del pastel fue depositada en su persona. Supo salir airoso de la situación gracias, en parte, a su intuición presentando una deliciosa tarta cuyos ingredientes principales eran la mermelada de albaricoque y el chocolate. Hizo las delicias de todos los invitados y, fue tal el éxito que tuvo, que le llegaron elogios de personalidades muy distinguidas de la época dándole la enhorabuena por su creación. Esa misma noche nació ‘la torta Sacher’.

     La fórmula para la elaboración de esta deliciosa tarta siempre se ha mantenido en secreto, perdurando y sobreviviendo al paso de los años guardada en una caja fuerte.

 

     Tras varios años de palacio en palacio y con gran experiencia a sus espaldas, Franz Sacher se decidió a abrir su propio negocio, primero en Presburgo y luego por un corto tiempo en los barcos del Danubio entre Viena y Budapest. Su torta Sacher fue todo un éxito, llegándose a conocer en toda Europa. Todo esto hizo que tiempo después su hijo mayor, Eduard Sacher, siguiera con la tradición pastelera que le dio fama a su padre.

Retrato de Eduard Sacher

 

 

     Pasó a trabajar en una de las pastelerías más famosa de la ciudad: la confitería Demel, fundada en el año 1.786 por Ludwig Dehne. Fue considerada siempre como una pastelería real, frecuentada por aristócratas y demás miembros de la burguesía vienesa y fue aquí donde Eduard Sacher perfeccionó aún más, si cabe, la receta original de la tarta que en su día hizo su padre hasta llegar a la que conocemos en la actualidad.

 

Cartel indicativo de la Confitería Demel, en  Kohlmarkt 14, 1010 Viena

 

     Isabel de Baviera, conocida popularmente como Sissi Emperatriz, tenía cierta predilección por esta tarta y muchas tardes se escapaba furtivamente en su carroza a Demel a tomar una porción. ¿Os lo imagináis? Os contamos más pinchando AQUí en nuestra sección ‘¡Adivina quién viene a cenar!’.

     Años más tarde, concretamente en el 1.876, dejó la confitería en la que trabajaba y fundó el Hotel Sacher, todavía hoy existente, en el mismo lugar en el que previamente se encontraba el teatro de Viena conocido como ‘Kärntnertortheater’, llegando a convertirse en uno de los más famosos de la ciudad y casi de Europa. En él, ¡cómo no!, se servía la tarta Sacher como emblema de la casa.

      Este no fue más que el principio de un largo conflicto judicial conocido como ‘la batalla de los pasteles’ entre la confitería Demel y el Hotel Sacher por la obtención legal de los derechos de autor sobre la elaboración de la tarta. Esta siguió elaborándose en la primera, a pesar de que Eduard ya no trabajaba allí, y en el Hotel ídem de ídem. Tras varios años de juicios la justicia zanjó la discusión de la siguiente manera: el Hotel Sacher podría comercializar la tarta bajo la denominación de “Original Sacher Torte” (“Tarta Sacher Original”), mientras que la confitería Demel lo haría como “Eduard Sacher Torte” (“Tarta Sacher de Eduard”).

    Hoy en día podemos acercarnos a ambos lugares y degustar esta deliciosa tarta que, aunque no es exactamente igual, las diferencias con respecto a su imagen y su sabor son mínimas: la tarta del Hotel Sacher tiene dos capas de mermelada de albaricoque, una en el medio y otra bajo la cobertura de chocolate, mientras que la de la confitería Demel tiene tan solo una capa de mermelada, también de albaricoque, bajo la cobertura. Por si nos entrasen dudas de última hora, para distinguirse externamente una de otra, la Tarta Sacher Original lleva un sello redondo de chocolate mientras que la Tarta Sacher de Eduard Sacher lleva uno triangular.

 

     Diferencias aparte, os recomendamos probar ambas para obtener una opinión personal al respecto, pero sobretodo… ¡disfrutadlas! Mientras tanto, os dejamos la receta de la Tarta Sacher que ha elaborado el Sr. Comilón.

 

 

 

 

 

 

 

 

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