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El combate entre don Carnal y doña Cuaresma de Pieter Brueghel el Viejo

© El Platillo Comilón

 

     El combate entre don Carnal y doña Cuaresma (en neerlandés, Het Gevecht tussen Carnival en Vasten) de 1559 es una de las muchísimas obras que hizo el pintor holandés Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569). La mayoría de sus cuadros retratan con sumo realismo escenas de la vida cotidiana, cuya inspiración le llegó a través del folclore y los refranes populares del pueblo llano. También tuvo una época en la que se dedicó a asuntos religiosos, pero cerca de su muerte resaltó mucho más las escenas donde el mundo campesino era el gran protagonista. Según se cuenta, se disfrazaba y mezclaba entre los aldeanos, mendigos y comerciantes para vivir de primera mano aquello que posteriormente plasmaría en sus cuadros.

 

‘El pintor y el aficionado’, obra de Brueghel dibujada hacia 1565; se cree que es un autorretrato.

 

     Tal es el grado de detalle con el que plasmaba esas escenas y el mundo que las rodeaba que casi podemos ver, con exactitud, la vida de la época. Pero vamos a detenernos en la obra que hemos mencionado anteriormente. Este óleo sobre tabla, de 118 centímetros de alto por 164 centímetros de ancho, se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena, Museo de Historia del Arte.

     Son muchas las escenas, presumiblemente mezcladas entre sí, que podemos contemplar en ella, pero nada más lejos de la realidad. En ella se distinguen dos partes claramente diferentes entre sí:

 

      • parte izquierda: representa, dando un toque de cierto libertinaje, la celebración de la festividad de Carnaval por la clase rural.

 El combate entre don Carnal y doña Cuaresma de Pieter Brueghel el Viejo (parte izquierda del cuadro)

 

  •  
      • parte derecha: representa la devoción cristiana de unos cuantos a través, no solo de la sobriedad, sino también del ayuno o abstinencia que implica el período de Cuaresma.

 

El combate entre don Carnal y doña Cuaresma de Pieter Brueghel el Viejo (parte derecha del cuadro)

 

     Justo en su parte inferior y central podemos ver la división de ambas representaciones: a la izquierda, con Don Carnal, en la imagen de un hombre gordo y risueño sentado sobre un gran tonel de vino hecho de madera, frente a Doña Cuaresma, a la derecha, en el papel de una mujer de cierta edad y sobriedad.

     Si miramos con detalle esta escena podemos ver varias referencias a la comida. Don Carnal lleva en la cabeza, con gran equilibrio, lo que parece un pastel. ¿Será de carne? Con su mano derecha, y apuntando en posición de ataque hacia Doña Cuaresma, sostiene un gran palo, a modo de pincho moruno, donde hay ensartados trozos de carne, pollo y una cabeza de cerdo. Pero no sin desmerecer a su séquito, compuesto por personajes muy variopintos como el hombre que toca la zambomba, los músicos, etc.

 

Don Carnal seguido por su séquito

 

     En contraposición está Doña Cuaresma. Sobre su cabeza reposa una colmena de abejas, portando en su mano derecha, a modo de arma contra Don Carnal, un gran palo acabado en una especie de bandeja, parece ser que de madera, en el que hay adheridos dos arenques. Tanto la miel como los arenques son dos de los alimentos más significativos en época de Cuaresma, característica por su período de abstinencia. Sentada sobre una gran silla, a su vez apoyada sobre una especie de carro con ruedas, es transportada por la fuerza ejercida por un fraile y una monja al tirar de unas cuerdas. A diferencia del séquito de Don Carnal, el de esta es mucho más sobrio, compuesto por lo que parece un representante de la iglesia portando una especie de cubo con agua, parece ser que bendita, varios niños haciendo sonar sus carracas y gente austera con semblante triste. Sobre el carro podemos ver más alimentos como pan, bretzels (una especie de galleta o bollo de forma retorcida, similar a un lazo, horneado y con un toque de sabor salado) y un recipiente hecho de mimbre con lo que parecen ser mejillones. Todos alimentos típicos de esta época de abstinencia.

 

Doña Cuaresma seguida por su séquito

 

     El resto de la obra está inundada de personajes muy característicos como bufones, mendigos pidiendo algo para llevarse a la boca, gente impedida, mujeres vendiendo pescado, bailarines, malabaristas, etc.

   Como podemos ver, la guerra entre lo pagano y lo moral, queda fielmente representada con esta bellísima alegoría en forma de pintura gracias a las manos de su autor, Pieter Brueghel.

     

     Si deseáis saber más sobre el origen de toda la simbología que rodea la historia de don Carnal y doña Cuaresma os emplazamos a este Menú Cultural: ‘El Libro del Buen Amor y el simbolismo que esconde la historia sobre la pelea entre don Carnal y doña Cuaresma’.

 

 

 

 

 

 

 

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