Técnicas de Cocina

¿Cómo limpiamos y preparamos una coliflor para poder usarla en cualquier receta?

© El Platillo Comilón

     

     Cuando vayamos al mercado a comprar una coliflor, debemos prestar atención a una serie de aspectos que son la clave a la hora de elegirla:

1.- Lo primero y más importante, es que esta sea, o esté, lo más fresca posible. Las características que nos indican esta premisa serán su intenso color blanco y el color verde brillante que presentan las hojas que la rodean. Pero no solo nos fijaremos en su aspecto general, que puede o no tener suciedad y amortiguar su color blanco natural, sino, prestar más importancia a la base del vegetal. Esta, cuanto más blanca sea, mayor será su grado de frescura. Asimismo, los ramilletes que la componen deben de estar compactados. Si están blandos o presentan muchos huecos vacíos entre ellos, es indicativo de que ha comenzado el período de degradación del vegetal.

2.- Con ayuda de un cuchillo y una tabla para cortar, retiraremos las hojas verdes que rodean la coliflor. Estas también son comestibles, siempre y cuando estén lo suficientemente frescas. Podemos incluirlas en la elaboración de caldo de verduras, en guisos de carne con verduras o incluso comerlas crudas en ensalada.

3.- Retiraremos el tallo central lo máximo posible para así facilitar la retirada de cada uno de los ramilletes que la componen. Damos la vuelta a la coliflor, de tal manera que su cabeza quede hacia abajo sobre la superficie de trabajo, y procedemos a la extracción de cada uno de los ramilletes.

   

     Comprobamos cuál es el punto de unión del ramillete al tallo central y practicamos el corte. Si estos son muy grandes para la receta que queramos elaborar podemos disgregarlos en otros más pequeños. Pero cuidado con desmoronarlos porque los granitos que los componen pueden desprenderse y disgregarse.

4.- Es importante que todos los ramilletes sean de un tamaño más o menos parecido para que, a la hora de cocinarlos, el tiempo de cocción necesario sea más o menos el mismo.

5.- Introducimos todos los trozos de coliflor obtenidos en un colador y lavamos bajo el agua del grifo. Si los ramilletes están muy apretados y siguen presentando algún resto de suciedad, podemos quitarlo directamente con ayuda de los dedos. Dejamos escurrir y… lista para utilizar en la receta que queramos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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