Cócteles,  Menú Cultural

Cóctel Tom Collins (Menú de Cine)

© El Platillo Comilón
 
 
INGREDIENTES: (para una persona)
 
  • 50 ml de ginebra
  • 100 ml de zumo colado de limón
  • 100 ml de soda o agua con gas
  • Una cucharada de azúcar
  • Hielo
  • Una guinda caramelizada
  • 2 rodajas de limón o una tira no muy grande de la piel de un limón

 

 

* Utensilios para hacer el cóctel:

  • Una coctelera (opcional)
  • Un vaso Collins (vaso de un diámetro más estrecho y una altura más larga que una copa normal)
  • Cuchara coctelera o cuchara de bar para remover

 

 

ELABORACIÓN:

 

    A día de hoy, el verdadero origen del cóctel Tom Collins sigue siendo motivo de debate y controversia, ya que no existe una versión definitiva respaldada por pruebas históricas concluyentes. Con el devenir de los años, han sido varias las referencias que han aparecido sobre su origen, pero no podemos dar ninguna de ellas como fehaciente. Parece ser que su aparición tuvo lugar en el siglo XIX, concretamente en la década de 1870 pero, aun así, son varias las versiones que hacen hincapié en su origen. Desde aquí, desde la cocina de El Platillo Comilón, os vamos a contar la que, a nuestro entender, parece la más plausible.

   Según esta historia, el cóctel Tom Collins nació en Estados Unidos a raíz de una variante popularmente conocida anteriormente en Londres, Reino Unido, como John Collins. Este último ya era conocido alrededor de 1.790 – 1.817 (principios del siglo XIX). Parece ser que el John Collins se servía en Limmer’s Old House, un popular hotel y café de Londres situado en la calle Conduit en el barrio Mayfair, perteneciente al distrito de la Ciudad de Westminster, situado en West London.

 

Calle George, Londres, con el Hotel Limmer a mano izquierda.

 

 

 

     Según decía el Capitán Gronow, un oficial de la Guardia Galesa, un parlamentario fracasado, un dandi y un escritor de célebres reminiscencias, era el hotel más sucio de Londres y, a pesar de eso, el favorito de los terratenientes más ricos de la ciudad. Solía estar lleno y muchas veces era imposible conseguir una habitación, pero sí que se podía conseguir una típica y rica cena inglesa, excelente botella de oporto o alguna bebida refrescante de ginebra.

 

 

 

Propaganda de la época del hotel Limmer (Londres)

 

     Se cree que su nombre se debe al jefe de camareros que trabajaba en este local. Originalmente se elaboraba con ginebra, pero con el tiempo y el gusto de los asiduos al local, se cambió el uso de esa ginebra por otra, un tipo de ginebra conocida como Old Tom. El nombre de esta ginebra se originó en el siglo XIX cuando se vendía clandestinamente en Inglaterra. Las destilerías colocaban mascarones de gato en las paredes exteriores para señalar la ubicación de sus productos, y los clientes insertaban una moneda en la boca del gato para obtener una medida de esta bebida alcohólica a través de un tubo oculto. Esta ginebra era más dulce y menos seca que las versiones modernas, haciendo que su uso se convirtiera en una tradición.

     Al usar la ginebra Old Tom en la elaboración de este cóctel, paso a llamarse Tom Collins: Tom por el nombre de la ginebra y Collins por el apellido del jefe de camareros que inventó el cóctel. Y con el tiempo solo se hacía referencia a este último.

 

   Pero si os estáis preguntado si el cóctel John Collins desapareció, la respuesta es no. En la actualidad el nombre de este cóctel se reserva para ciertas versiones y variantes de la bebida.

    La bebida ganó notoriedad en los Estados Unidos y se convirtió en un gran éxito en los bares de la época. No obstante, en la década de 1.870, surgió una broma conocida como «La Farsa de Tom Collins», en la que la gente decía que habían escuchado a un tal Tom Collins difamando a otras personas y causando todo tipo de problemas. La broma se propagó rápidamente en Nueva York y la gente comenzó a hablar sobre este enigmático tipo. La historia se hizo tan popular que se convirtió en una especie de meme antes de que el término existiera, con las personas contándose entre ellas que habían sido engañadas por Tom Collins o que tenían información sobre dónde se encontraba. Tanto revuelo causó, que llegó incluso a publicarse en pequeños artículos de algunos periódicos importantes de tirada nacional como si ese tal Tom Collins, fuera un personaje real.

     Mientras tanto, algunos bares de Nueva York decidieron rentabilizar la popularidad de la broma con el cóctel cuyo nombre estaba inspirado en el enigmático personaje agregando así un toque de misterio y cierta participación en la propagación de la broma. La receta del cóctel Tom Collins se popularizó rápidamente y se incluyó en guías de cócteles y libros de recetas, lo que contribuyó a su difusión y a su permanencia a lo largo del tiempo.

     Con el paso de los años, el cóctel Tom Collins ha perdurado y ha sido reinterpretado en distintas formas, con variaciones que incluyen el uso de otros tipos de licores y adiciones de ingredientes como frutas o hierbas. Sin embargo, la esencia del cóctel, refrescante y con burbujas, se mantiene fiel a sus raíces. Hoy en día, el Tom Collins es un clásico de la coctelería que se sirve en bares de todo el mundo y sigue siendo una opción popular para aquellos que buscan una bebida refrescante y deliciosa, con un toque de historia y misterio detrás de su nombre. ¿Seguimos al Sr. Comilón para ver cómo lo hace?

     Podemos hacerlo en una coctelera o directamente en un vaso conocido como vaso Tom Collins, un vaso de un diámetro más estrecho y una altura más larga que una copa normal. En nuestro caso lo hemos elaborado en una coctelera. ¡Vamos a ello!

 

 

 

     En primer lugar ponemos en el interior de la coctelera unos 3 o 4 cubitos grandes de hielo y vamos añadiendo ingredientes con ayuda, por ejemplo, de un vaso medidor de coctelería o uno de cocina normal: en primer lugar 100 ml de zumo colado de limón, una cucharada entera de azúcar blanca, 50 ml de ginebra y por último 100 ml de soda o, en su defecto, agua con gas. Esta última os recomendamos que la metáis en el frigorífico antes de usar para que esté fresca.

 

 

 

 

     Cerramos la coctelera, agitamos enérgicamente durante unos segundos para disolver el azúcar y mezclar el resto de ingredientes y… ¡listo!. Volcamos el contenido en el vaso, adornamos con una guinda caramelizada y una o dos rodajas finas de limón. También, en vez de decorar con rodajas de limón podemos hacerlo con una tira no muy grande de la piel del mismo.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

 

– ACCEDE AL MENÚ DE CINE –
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

print
Si te ha gustado, ¡compártelo!

One Comment

  • Miki

    Lo hemos tomado durante todo el verano. Os animo, está riquísimo, pero con moderación 😃

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir al contenido