Dificultad: 2,  Aves y carnes,  Verduras y hortalizas

Rollitos de col lombarda rellenos de carne y piñones

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

  • 8 hojas grandes de col lombarda
  • Agua para la cocción
  • Un pimiento verde de los finos
  • Un pimiento rojo
  • Una cebolla
  • Un puerro
  • 500 g de carne picada mezcla de vacuno y cerdo
  • Un puñado de piñones crudos pelados
  • 4 cucharadas de salsa de tomate casera
  • Bechamel casera
  • Queso rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal

 

ELABORACIÓN:

     La lombarda, conocida también como col morada, es un alimento muy recomendado en dietas bajas en calorías para reducir peso debido a que su aporte calórico es muy pequeño. Es rica en vitamina C, Calcio, Potasio y Fósforo, aparte de la fibra, fundamental para mejorar nuestro tránsito intestinal y la adecuada absorción de nutrientes. Su consumo suele desaconsejarse o se recomienda que sea moderado en personas con la tensión baja debido a su alta capacidad diurética. Por lo demás es una comida altamente saludable.

 

 

     La mejor época para su consumo comienza desde principios del invierno hasta entrada la primavera, siendo una hortaliza típicamente invernal, aunque realmente ya la tenemos en nuestro supermercado casi todo el año. La receta que os presentamos hoy, rollitos de col lombarda rellenos de carne y piñones, aparte de ser muy sencilla, está deliciosa y es una nueva forma de comer esta hortaliza. ¿Acompañamos al Sr. Comilón a la cocina y vemos cómo lo hace?

 

 

     Para elaborar esta receta necesitamos al menos dos hojas de col lombarda por comensal para hacer dos rollitos, así que en nuestro caso necesitaremos ocho.

     Al comprarla debemos prestar especial atención a su limpieza, intentar que esté firme y tersa, sin daños externos o sin la presencia de manchas de color marrón y partes blandas.  Si tiene motas de otro color en alguna parte de su superficie puede ser signo de la presencia de hongos e incluso insectos.

     Las hojas de la col lombarda están muy prietas entre sí y para obtenerlas enteras y sin romper, no deja de ser un trabajo delicado. Para conseguirlo sin mucho problema, cortaremos cada una de ellas desde su base desechando la parte dura.

 

 

     Las lavamos para retirar cualquier resto de polvo o tierra que puedan tener, sumergimos en una cacerola grande llena de agua con una pizca de sal y, desde que empiece a hervir a fuego medio-bajo, contaremos unos 10 minutos aproximadamente. Debemos prestar mucha atención en este proceso porque si quedan poco hervidas, aparte de que nos serán más fácil de enrollar, quedarán algo duras al morder; pero si nos pasamos en el tiempo de cocción, a la hora de hacer los rollitos, se nos pueden resquebrajar fácilmente y no nos será posible rellenarlas.

     Una vez conseguido el punto exacto de cocción las sacamos del agua y las introducimos, con cuidado de no romperlas, en un bol con agua fría evitando así que se reblandezcan más de lo debido. Escurrimos y reservamos separadas unas de otras. Reservamos el agua de la cocción.

     En una sartén pocharemos a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva una cebolla, un pimiento verde de los finos, un pimiento rojo y un puerro, todo ello limpio, sin pepitas y picado en trozos pequeños. Alcanzado el punto, reservamos en un plato. En ese mismo aceite rehogamos la carne picada mezcla de vacuno y cerdo. Con 500 gramos para 4 personas es más que suficiente. Añadimos un puñado de piñones crudos pelados y removemos separando a la vez los trozos de carne que están adheridos hasta dorar, salamos y añadimos las verduras que habíamos reservado. Mezclamos y añadimos 4 cucharadas de salsa de tomate casera. Si no tenemos en ese momento, la podemos sustituir por salsa de tomate natural triturado en conserva. Removemos mezclando bien todos los ingredientes y dejamos a fuego medio-bajo unos 5 minutos más. Volcamos el contenido en un escurridor de agujeros muy finos para eliminar toda la grasa que se haya podido generar y reservamos.

 

     

     Extendemos un paño de cocina sobre la superficie lisa y seca en la que vayamos a proceder a elaborar nuestros rollitos. A su vez, sobre este, ponemos una hoja de lombarda con la curvatura a favor del doblaje de la misma, introducimos unas cucharadas colmadas del relleno que tenemos preparado y procedemos a enrollarlo en forma de cilindro.

 

     El porqué de hacerlo sobre un trapo es para facilitarnos la labor del enrollado; absorbe el posible líquido que puedan desprender los ingredientes, ya sea agua o grasa, pudiéndolos manipular adecuadamente.

     Con ayuda de un cordel, cuerda o hilo de cocina atamos delicadamente cada uno de los rollitos para evitar que se deshagan o salga el relleno. Los disponemos en una fuente para hornear, rociamos con unas cucharadas del agua de la cocción de la lombarda que habíamos reservado, cubrimos con una capa fina de bechamel y encima de esta queso rallado. Introducimos en la zona media del horno a 180 º C arriba y abajo hasta que el queso adquiera un tono entre dorado y tostado.

 

 

     Para saber cómo se hace una rica bechamel pincha AQUÍ o en la imagen.

 

 

     Sacamos, servimos en platos y… ¡a comer! Eso sí, quitad la cuerda antes.

 

 

 

 

 

 

 

 

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