Dificultad: 4,  Postres y dulces

Rainbow Bright Cake

© El Platillo Comilón
 
 

 

INGREDIENTES: (para unas 20 o 25 porciones)

 

* Para los bizcochos

  • 10 huevos de tamaño L o XL a temperatura ambiente
  • 2 yogures naturales con o sin azúcar (250 g)
  • 2 medidas de yogur de azúcar (260 g)
  • 4 medidas de yogur de harina (300 g)
  • 2 medidas de yogur de aceite de oliva (260 g = 312 ml)
  • 2 cucharadas colmadas de esencia de vainilla
  • Una cucharadita de sal
  • 2 sobres de levadura química en polvo (32 g)
  • Colorantes alimenticios de color rojo, amarillo, verde y azul. Mezclando alguno de ellos conseguiremos el color naranja y el morado.
  • Mantequilla para embadurnar el molde donde lo vamos a hornear
  • Harina para espolvorear sobre la mantequilla untada en el recipiente

 

 

* Para el relleno y cobertura

  • 1000 ml (1 litro) de nata para montar con un 38% de materia grasa (MG)/litro que esté fría
  • 3 cucharadas de queso mascarpone u otro queso suave, en formato crema para untar, tipo Philadelphia.
  • 125 g de azúcar glas

 

 

* Molde redondo de 22 cm de diámetro apto para horno

 

* Aerosol antiadherente para repostería: es mucho más rápido y limpio que el uso de la mantequilla y la harina para embadurnar el molde, pero carece del sabor que le dan estos. Es una opción que os presentamos. No trasmite sabor ni olor al resultado final.

 

ELABORACIÓN:

     En honor al día del ‘Orgullo LGTBIQ+’, El Platillo Comilón ha elaborado una tarta con los colores de la bandera, la Rainbow Bright Cake (Tarta de Arcoíris Brillante), y ha invitado a comer un trocito a Marsha P. Johnson y a Sylvia Rivera. Para los que no hayáis pasado previamente por la sección: ¡Adivina quién viene a cenar!, no conoceréis quiénes son, o sí. Os recomendamos hacerlo pinchando AQUÍ, o a través del enlace que hay al final de esta receta para saber más sobre sus vidas y sobre el inicio del movimiento del Orgullo LGTBIQ+.

Sylvia y Marsha en una manifestación. Fotografía de Diana Davies (1973) y modificada por El Platillo Comilón

 

   ¿Vamos a la cocina? En primer lugar, queremos aclarar que la elaboración de la tarta en sí no es difícil, pero sí muy laboriosa. De ahí, que le hayamos puesto un nivel de dificultad: 4.

     Empezamos con la elaboración de cada uno de los bizcochos de colores para montar la tarta. Para ello ponemos en una fuente de cocina o ensaladera grande y honda 10 huevos de tamaño L o XL a temperatura ambiente, 2 yogures naturales con o sin azúcar (unos 250 gramos aprox.), 2 medidas de yogur de azúcar (unos 260 gramos aprox.), 2 cucharadas colmadas de esencia de vainilla y una cucharadita de sal. Batimos con ayuda de una batidora eléctrica, de menos potencia a más, hasta que la mezcla haya duplicado o incluso triplicado su volumen. Debe adquirir una consistencia cremosa.

 

 

     A continuación, añadimos poco a poco y tamizada, 4 medidas de yogur de harina (unos 300 gramos aprox.). Con ayuda de una espátula de cocina o un cucharón, y realizando movimientos envolventes, conseguiremos integrarla completamente a la mezcla anterior sin que esta baje mucho su volumen.

     De la misma manera añadimos 2 medidas de yogur de aceite de oliva (unos 260 gramos = 312 mililitros aprox.) y 2 sobres de levadura química en polvo (unos 32 gramos aprox.). Una vez integrados todos los ingredientes, pesamos la masa total obtenida y el resultado lo dividimos entre 6 en pequeños boles, que será el número de bizcochos de colores que compondrán nuestra tarta.

 

     Para que cada uno de los bizcochos tenga su propio color, los teñiremos con un colorante alimenticio. Este producto no trasmite ningún tipo de sabor ni olor al resultado final. Los colores que haremos serán: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado.

   Normalmente, en el supermercado, podemos comprar un kit de colorantes alimenticios con 4 colores: rojo, amarillo, verde y azul. Son 4 tubos de tamaño pequeño con unos 10 gramos cada uno. El color naranja lo obtendremos mezclando el rojo y amarillo, y el color morado mezclando el rojo y azul.

 

 

   Una vez teñida la masa de cada uno de los boles con sus correspondientes colores, nos disponemos a hornear. Para ello, hemos usado un molde redondo de 22 centímetros de diámetro y apto para horno, que deberemos lavar, secar y embadurnar de mantequilla y harina, para evitar que el bizcocho se adhiera, cada vez que hagamos uno. Si tenemos varios moldes iguales, iremos mucho más rápido.

 

 

     El horno deberá estar precalentado a una temperatura de 150-160 º C aproximadamente. Volcamos la masa de un bol en el molde, la esparcimos con cuidado por toda la base y horneamos. Podréis comprobar que la cantidad de masa es muy poca para lo grande que es el molde, pero no pasa nada, ya que lo que queremos es que cada uno de los bizcochos sea de un grosor de dedo y medio o dos. Dejamos hornear unos 15 minutos y sacamos, desmoldamos, dejamos sobre una rejilla para enfriar y seguimos con el siguiente color. Así 6 veces o menos si es que tenéis varios moldes como hemos comentado con anterioridad.

     Con los 6 bizcochos hechos y fríos, nos disponemos a montar la tarta. Nosotros hemos optado por hacerlo sobre una campana con pie de cristal ideal para tartas u otro tipo de postres.

 

© de la fotografía: IKEA

 

     El relleno y la cobertura lo haremos igual. En una fuente de cocina, o ensaladera grande y honda, ponemos un litro de nata muy fría para montar; pero que tenga como mínimo un 38% de materia grasa. Con ayuda de una batidora eléctrica y el accesorio de varillas, comenzamos batiendo a baja intensidad. A medida que va adquiriendo cierta consistencia, subimos la potencia. Justo antes de que quede montada del todo, añadimos sin parar de batir, cucharada a cucharada, 125 gramos de azúcar glas y 3 cucharadas de queso mascarpone. Podemos sustituir este por otro queso suave y en formato crema tipo Philadelphia. Cuando veamos que la nata está firme, paramos.

 

 

     Con ayuda de una espátula de cocina impregnamos de nata montada la base de la campana de cristal o del recipiente en el que vayamos a montar la tarta. De esta manera, al posicionar en ella el primero de los bizcochos, en este caso el de color morado, se mantendrá firme, sin moverse. A continuación, lo cubrimos de nata, al menos con un dedo de grosor, sin llegar demasiado cerca de los bordes. Y así hasta poner los 6 bizcochos. El orden es el siguiente: morado, azul, verde, amarillo, naranja y rojo.

 

 

     Una vez montados, con ayuda de espátulas de cocina, la cubrimos por completo y de manera uniforme con gran cantidad de nata. La metemos en el frigorífico y dejamos enfriar.

 

 

    Debemos servir fría para que la nata no se estropee. A la hora de partirla veremos nuestro pequeño arcoíris brillante particular. Disfrutad como se merece.

 

 

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