Dificultad: 3,  Postres y dulces

Pestiños borrachitos de miel

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para unas 50-60 unidades)

  • 250 ml de aceite de oliva no muy fuerte
  • Una ramita de canela
  • Un trozo de la piel de un limón
  • Un trozo de la piel de una naranja
  • Una cucharadita de anisetes en grano
  • 250 ml de vino blanco
  • Una pizca de sal
  • 750-800 gr de harina
  • Aceite de girasol para freír
  • Azúcar para espolvorear

*Para el almíbar:

  • 4-5 cucharadas de miel
  • 8-10 cucharadas de azúcar
  • 500 ml de agua

 

 

ELABORACIÓN:

     La elaboración del pestiño procede de siglos atrás. La primera referencia que hay de este dulce es a través de la obra literaria «La Lozana andaluza» del año 1528 escrita por Francisco Delicado. Este aparece nombrado como parte del repertorio culinario de la protagonista. Se le conoce también como fruta de sartén.

Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba y de todo se aficionaba. Primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quien él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques, y últimamente las frutas en sartén, si es que se podían llamar sartenes las tan orondas calderas (Quijote, Rico, 794)

     En los Coloquios Satíricos de Torquemada se citan  de la siguiente manera:

… es cosa de ver los platillos, los potages, las frutas en sartén, las tortadas, en que van mezcladas cien cosas tan diferentes las unas de las otras que la diversidad y contrariedad dellas las haze que en nuestro estómago estén peleando para la digistión. (Torquemada, A. Coloquios satíricos. Madrid: Turner, 1994 (331-332)

     En el 1791 es mencionado en el sainete anónimo «Los Locos de Mayor Marca» y en 1874 en «El sombrero de tres picos» de Pedro Antonio de Alarcón. El pestiño está directamente emparentado con la shebbakiyya marroquí, lo que sugiere un posible origen común. Mientras que el pestiño suele prepararse en Navidad o Semana Santa, su versión marroquí se consume con frecuencia durante el mes de ramadán por su valor energético, ideal para romper el ayuno.

     Acompañemos a la cocina al Sr. Comilón para disfrutar de este dulce tan delicioso.

     Lo primero que vamos a hacer es infusionar 250 mililitros de aceite de oliva de baja graduación en una sartén. Añadimos una ramita de canela, un trozo de la piel lavada de un limón, otro de una naranja, calentamos a fuego medio y dejamos que se fría sin llegar a quemar. Retiramos la sartén del fuego, añadimos una cucharadita de anisetes en grano y tapamos hasta enfriar. De esta manera el aceite quedará impregnado del aroma y sabor de todos los ingredientes que hemos añadido. Para usarlo hay que colarlo.

     En un cazo de cocina preparamos el almíbar con el que les vamos a embadurnar una vez que los friamos. Para ello ponemos unas 4-5 cucharadas de miel, 8-10 cucharadas de azúcar y medio litro de agua (500 mililitros) a temperatura ambiente. Calentamos a fuego medio y llevamos a ebullición. Dejamos cocer unos 5 minutos sin parar de remover y listo. Si vemos que queda muy espeso podemos arreglarlo añadiendo un poco más de agua. Reservamos.

     En una fuente de cocina grande y honda ponemos 250 mililitros de vino blanco, al ser posible, a temperatura ambiente, una pizca de sal y añadimos una parte de la harina total que vamos a usar. Mezclamos bien para integrar los ingredientes y añadimos poco a poco el aceite y el resto de harina sin parar de remover para evitar la formación de grumos. En total añadiremos unos 750 gramos. Espolvoreamos un poco de harina sobre una superficie limpia y lisa y nos disponemos a amasar todo con las manos limpias.

     Amasamos bien hasta conseguir que la masa quede uniforme y la dejamos reposar en un recipiente tapado con un paño de cocina entre 30 minutos y una hora.

     Pasado el tiempo, estiramos la masa con ayuda de un rodillo de cocina, con la superficie enharinada para evitar que esta se pegue. Estiramos hasta conseguir un grosor mínimo. Con un molde cuadrado con filo cortante, o a mano y, con ayuda de un cuchillo, cortamos cuadrados perfectos de unos 10-12 centímetros de lado. Unimos diagonalmente uno de los vértices con el contrario dándoles así la forma final a nuestros pestiños. Para que queden bien pegados nos podemos mojar los dedos y/o los vértices de la masa con agua. Estos quedarán bien adheridos.

     Ponemos a fuego medio-alto una sartén grande con unos 2-3 dedos de aceite de girasol y, cuando esté caliente freímos nuestros pestiños. Si está muy caliente, bajamos el fuego y así evitamos que se arrebaten, es decir, que por fuera queden muy hechos y por dentro crudos. Los sacamos a un plato o fuente de cocina cubierta con papel absorbente y dejamos templar.

     Los pasamos por el almíbar, empapándolos por completo, y los dejamos reposar en una bandeja grande hasta que la cubierta solidifique un poco y quede adherida a su superficie. Podemos espolvorear un poco de azúcar por encima. Y ya tenemos nuestros pestiños borrachitos de miel listos para degustar. Os aseguro que os comeréis más de uno.

NOTA: si no queremos que queden tan dulces, podemos comerlos sin empapar en el almíbar pero sí espolvoreando azúcar por su superficie para darle un ligero toque de dulzor.

 

 

 

 

 

 

 


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