La Cacharrería del Sr. Comilón

La Cacharrería del Sr. Comilón: «la cocina económica»

© El Platillo Comilón

     La Cocina es uno de los lugares más importantes de la casa, no solo es el sitio donde se preparan y cocinan los alimentos, sino que es una de las zonas donde más relaciones sociales se producen, siempre, claro está, girando alrededor del acto de comer en sí.

     El ser humano siempre ha socializado en este ámbito y, de hecho, en la actualidad, la mayoría de las relaciones que tenemos con los demás se dan alrededor de una mesa llena de alimentos: bien para tomar el vermú, para desayunar con las amigas, para cenar y contarnos qué tal nos ha ido el día, quedar para comer algo mientras vemos un evento deportivo con amigos, etc. ¿Entendéis lo que queremos decir?

     A lo largo de la historia la cocina se ha ido equipando de todas las herramientas necesarias para la adecuada preparación de los alimentos y hemos pasado de tener un espacio simple a uno totalmente separado del resto de la vivienda, equipado y decorado a la última moda y con herramientas electrónicas tan modernas que nos facilitan día tras día el proceso de cocinado, como son la vitrocerámica eléctrica, cocina de gas, baterías de cocina, cuberterías, cristalerías, pequeños electrodomésticos, refrigerador, etc.

     Hoy, en la Cacharrería del Sr. Comilón, os queremos hablar de la “cocina económica”. No, no os vamos a dar ofertas de montaje para una cocina, ni muchísimo menos, sino que os hablaremos de las antiguas cocinas de carbón o leña que había en muchísimas casas, sobre todo del ámbito rural, y la importancia que tuvieron.

     En casa de mis padres hay una de color negro y tamaño pequeño que les regalaron, el día en que se casaron, como regalo de bodas. A pesar de estar restaurada y lista para funcionar, su fin ha quedado relegado únicamente al de adornar. En casa de mis abuelos, Agustina y Antonio, había varias. Estamos hablando de una casa muy vieja, fría, de muros hechos de adobe y con un grosor cercano al metro. Cuando era invierno siempre estaban encendidas, salvo el momento en el que se limpiaban, y en ellas también se cocinaban buenos asados y pucheros.

 

     Cuando se inventó la estufa de leña o carbón, solo se trataba de un pequeño espacio cerrado y elaborado con material de obra destinado a calentar la vivienda, pero con el paso del tiempo se fue adaptando hasta llegar también a utilizarse para cocinar. Fue en Inglaterra cuando se introdujo por primera vez la conocida como “cocina económica”, similar a las estufas a las que hemos hecho referencia anteriormente. Entonces solo era una pequeña cámara formada por ladrillos refractarios con orificios en su superficie, sobre la cual, se ponían los recipientes necesarios para calentar, por ejemplo, agua o directamente para cocinar. Con el tiempo se empezaron a fabricar en hierro y eran diseñadas para diversos usos. Su tamaño era mucho mayor que el de las estufas e iban acompañadas de varios accesorios que mejoraban así sus características.

     

 

     El 20 de noviembre del año 1635 el inventor británico John Sibthorp, comenzó a comercializar la versión metálica de la cocina. El combustible utilizado para obtener el poder calorífico necesario para cocinar era el carbón. El fuego estaba completamente aislado en una pequeña cámara cubierta, a su vez, por una superficie metálica donde se colocaban los utensilios necesarios para cocinar sin que estuvieran en contacto directo con el fuego.

 

     

    No fue hasta el año 1802 cuando, otro británico llamado George Bodley, dedicado a la fundición de hierro, patentó una cocina de hierro forjado, de calentamiento completamente uniforme y provista de una chimenea fina y alargada como toma de escape del humo que se generaba. Lo que no sabía es que esta resultaría ser el prototipo de las futuras cocinas económicas del siglo XX que actualmente conocemos.

   

  Y a todo esto os preguntaréis… ¿por qué se la conoce como “económica”? Se debe, fundamentalmente, a que son cocinas que aprovechan mucho mejor que las antiguas estufas el combustible que emplean, llegando a utilizar incluso, una vez encendida, restos de comida, envoltorios de cartón o cualquier residuo no tóxico que pudiera ser incinerado manteniendo así el calor de manera uniforme durante casi todo el día.

Antiguo anuncio publicitario de cocinas económicas

 

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     En la actualidad son pocas las casas que siguen resistiéndose a retirar estas cocinas, sobre todo en el ámbito rural. En España se vendieron principalmente dos tipos de cocinas, las conocidas como “cocinas negras”, de hierro fundido, esmaltadas en color negro, y decoradas con herrajes de latón, y las “cocinas blancas”, de chapa de color blanco.

 

Elementos de una cocina económica

Una cocina económica se compone de los siguientes elementos:

 

  -Brasero: normalmente se ubica en la parte izquierda. Se trata del compartimento donde se quema el combustible. Se puede acceder a él a través de la boca de alimentación de la parte superior, formada por una serie de anillos de fundición concéntricos, o bien a través de una portezuela en el frontal de la cocina, ésta última no disponible en todos los modelos. Para abrir los anillos se utiliza un gancho largo de hierro.

   

  -Cenicero: se encuentra comunicado mediante una rejilla debajo del brasero. Es una especie de cajón donde caen las cenizas de la combustión. En el frontal dispone de unas hendiduras que permiten la entrada de aire necesario para una buena ignición.

  -Horno: se ubica al lado del brasero y el cenicero. Suele ser un compartimento ancho y profundo dispuesto, generalmente, en la parte central de la estructura. Está provisto de una bandeja a media altura, también de metal, con la finalidad de asar alimentos. Los modelos más modernos disponen en el frontal de un termómetro que indica la temperatura que alcanza la cocina.

  -Calderín: es un pequeño depósito de agua, que no todas las cocinas poseen, y que se calienta gracias al calor que alcanza la cocina. Algunas, incluso, disponen de un pequeño grifo para sacar el agua cómodamente.

  -Chimenea: tubo cilíndrico, alargado y estrecho que sirve para la evacuación del humo que se genera, con la quema de combustible, hacia el exterior de la vivienda.

  -Tiro: fina plancha metálica con forma circular, y de pequeño tamaño, provista de una llave que realiza las labores de obturador. Está dispuesta perpendicularmente en el interior del tubo que forma la chimenea y su función es la de regular la salida de humos. Es decir, si la abrimos, permitimos la entrada de mayor cantidad de aire en el brasero y, por consiguiente, un aumento del consumo de combustible, y si la cerramos, todo lo contrario. Nos permite dosificar la velocidad a la que queremos que se consuma el combustible. Para facilitar esta labor se encuentra, generalmente, en el primer tramo que forma el tubo de la chimenea.

  -Compartimento de limpieza: es un pequeño hueco ubicado debajo del horno, y cubierto con una tapa metálica, que se comunica con la chimenea para acceder fácilmente a ella y poder limpiarla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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