Dificultad: 4,  Postres y dulces

Helado de strawberry cheesecake

© El Platillo Comilón
 
 

INGREDIENTES:

  • 350 g de queso crema suave para untar (tipo Philadelphia) que esté frío
  • 500 ml de nata para montar con un 38% de materia grasa (MG)/litro que esté fría
  • 250 ml de leche entera fría
  • 125 g de azúcar glas
  • 40 ml de azúcar invertido
  • 5-6 cucharadas de mermelada de fresa casera
  • 10 galletas digestive con avena

 

 

* Material opcional a utilizar: heladera eléctrica para preparar helados.

 

ELABORACIÓN:

     ¿Eres de los que piensan que el helado es solo para el verano? Parece ser que el Sr. Comilón no lo ve así. Podría estar comiéndolo durante cualquier época de año. De hecho, el helado combina estupendamente con un sinfín de postres, fríos o calientes, que bien pueden formar parte del final de una buena comida que se precie, o una cena… etc.

    Pinchando AQUÍ podréis acceder al Menú Cultural que en su día dedicamos al Museo del helado que hay en Bolonia. Es muy interesante.

 

    El helado de strawberry and cheesecake es un helado cremoso con sabor a tarta de queso, mermelada casera de fresas y trocitos de galleta crujientes. Delicioso, ¿verdad? El Platillo Comilón os presenta la receta con la que estamos seguros, disfrutaréis. ¿Nos ponemos manos a la obra?

   En un recipiente o fuente de cocina, al ser posible hondo, y especialmente limpio (sin restos de grasa, detergentes o agua) montamos, con ayuda de una batidora eléctrica, 500 mililitros de nata para montar. Debe tener, al menos, un 38% de materia grasa (MG)/litro y estar muy fría; lo máximo posible. A medida que vamos batiendo, veremos que va adquiriendo cierta consistencia y, justo antes de que quede montada del todo, añadimos, cucharada a cucharada, 125 gramos de azúcar glas sin parar de batir hasta adquirir la consistencia deseada. Una vez montada, reservamos en el frigorífico.

 

 

 

   

Para saber cómo se hace la nata montada, pasa por mi sección: Técnicas de cocina

 

     En otro recipiente o fuente de cocina batimos, también con ayuda de la batidora eléctrica, y hasta que la mezcla quede totalmente homogénea y sin grumos, 350 gramos de queso crema suave para untar (tipo Philadelphia) que esté muy frio, 250 mililitros de leche entera, también muy fría, y 40 mililitros de azúcar invertido.

   

 Para saber qué es eso del azúcar invertido y cómo se hace, pasa por mi sección: Técnicas de cocina o pincha en la imagen.

 

 

     En ese momento mezclaremos los contenidos de ambos recipientes en uno solo. Nos podemos ayudar de una espátula o lengua de cocina, realizando movimientos circulares y envolventes hasta conseguir una mezcla completamente homogénea, donde todos los ingredientes queden perfectamente integrados. Después de esto reservamos en el frigorífico, al menos, durante 2 o 3 horas aproximadamente.

 

 

Pasado el tiempo:

 

     SI TENEMOS HELADERA ELÉCTRICA seguiremos las indicaciones del fabricante para su elaboración. En nuestro caso, hemos utilizado una cuyo contenedor tiene una capacidad de un litro, el cual debe introducirse en el congelador días antes de su uso, eso sí, os recomendamos hacerlo en una bolsa de plástico bien limpia para evitar la formación de hielo en sus paredes. De esta manera, el líquido o masa resultante de mezclar todos los ingredientes que le vayamos añadiendo, lo irá transformando en helado gracias a su baja temperatura y al movimiento constante de sus aspas.

 

 

     Montamos la heladera, con el contenedor refrigerado en su interior, y cerramos la tapa. Enchufamos a la red eléctrica y ponemos en marcha. De esta manera las aspas empezarán a girar sobre un eje central dispuestas a mover la masa que le vayamos echando a través de una abertura superior que tiene la tapa. Si echamos la masa antes de ponerla en funcionamiento, se adherirá a las paredes del contenedor pudiendo incluso atascar el sistema. La iremos añadiendo poco a poco por la abertura anteriormente mencionada y dejamos que la heladera haga su trabajo, al menos, durante 40-45 minutos aproximadamente o hasta que veamos que haya adquirido la consistencia propia del helado. Desenchufamos y añadimos unas 10 galletas muy troceadas, tipo digestive con avena, para que nos aporten el toque crujiente del helado, mezclamos con una cuchara, integrándolas en la masa resultante, y a continuación agregamos la mermelada de fresa casera.

 

 

    Para saber cómo hacer una rica mermelada de fresa casera, pincha AQUÍ o en la imagen. Te lo explicamos paso a paso para conseguir un resultado espectacular.

 

 

     Volcamos y extendemos uniformemente el contenido de la heladera en un recipiente de cristal apto para congelador y, acto seguido, incorporamos la mermelada con ayuda de una cuchara, ¡pero cuidado, que tiene truco.! Llenamos la cuchara de mermelada de fresa y la introducimos con decisión en una parte del helado, casi sin remover. Lo que pretendemos es que quede atrapada en ciertas zonas de la masa sin llegar a integrarse en la misma como si de un ingrediente más se tratase. Esto lo haremos unas 3-4 veces y listo. ¡Al congelador!

 

 

     SI NO TENEMOS HELADERA ELÉCTRICA, los pasos a seguir son prácticamente los mismos hasta que volcamos el contenido de la masa resultante con los ingredientes que componen nuestro helado en el recipiente apto para congelar. En este caso lo congelaremos durante 3-4 horas, batiéndolo enérgicamente con ayuda de una cuchara, varilla de cocina o batidora eléctrica cada 20 minutos aproximadamente. Esto se hace para evitar que se formen los cristales típicos del proceso de congelación y podamos conseguir un helado cremoso, aunque al usar el azúcar invertido ya tenemos bastante camino hecho.

     Después de todo esto, solo tenemos que disfrutar de un riquísimo helado que hará las delicias de más de uno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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