Dificultad: 1,  Ensaladas,  Verduras y hortalizas

Ensalada templada de tomates asados y repollo con un toque “crunch”

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

  • Un repollo mediano
  • 3-4 tomates asados
  • 2-3 dientes de ajo no muy grandes
  • Un chorrito de vinagre de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal

 

ELABORACIÓN:

     La ensalada de repollo que os presentamos hoy es muy fácil de preparar y acompaña muy bien a carnes a la plancha y pescados. Esta verdura, conocida también como col, contiene gran cantidad de agua, fibra, vitaminas A, C, E y B y minerales como el potasio, calcio y azufre. Su consumo nos proporciona muy pocas calorías e hidratos de carbono, por lo que es muy recomendada en determinadas dietas. Gracias a sus propiedades anticatarrales, digestivas, cardíacas y anticancerígenas, entre otras, la consideraremos entre nosotros como una “súper verdura”.

     Para 4 personas vamos a utilizar un repollo de tamaño mediano. Con ayuda de un cuchillo afilado y de gran tamaño, lo cortamos por la mitad y estos trozos, a su vez, también por la mitad. De esta manera obtenemos 4 partes. Cada una de estas la cortaremos en trozos de tamaño razonable para hacer una ensalada como si de lechuga se tratase. Lavamos bajo el agua del grifo para quitar cualquier resto de tierra o polvo que pueda tener y dejamos escurrir.

     En una fuente apta para horno ponemos 3 o 4 tomates maduros de tamaño mediano lavados y secados, los rociamos con un chorrito de aceite de oliva por encima y metemos al horno a 180 º C durante 45 minutos aproximadamente, o hasta que veamos que tienen un color tostado. Nos conviene que el tomate no se deshaga por completo. Pasado el tiempo los pelamos y troceamos. Reservamos.

     En una sartén de gran tamaño ponemos un buen chorro de aceite de oliva y sofreímos 2 o 3 dientes de ajo pelados y muy troceados. Cuando estos estén más o menos dorados, añadimos el repollo sin parar de remover. Debemos dejarlo poco tiempo al fuego porque, de lo contrario, se reblandece y perdemos ese punto “crunch” o crujiente que queremos. Antes de apagar añadimos los tomates asados y troceados, salamos y rociamos todo con un chorrito muy pequeño de vinagre de vino blanco. Removemos para que este se evapore ligeramente y servimos. Os recomendamos comer esta ensalada justo en el momento en el que la sacamos de la sartén. ¿Qué os parece? Seguro que repetís más de una vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

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