Menú Cultural

Ambrosía y néctar, los alimentos sobrenaturales de los dioses griegos recogidos en un plato

“La comida de los dioses del Olimpo”
Nicola da Urbino (1.530) Colección de donaciones: Sr. J.W. Frederiks 1994
Fotografía de Michele Ahin. Licencia Creative Commons cc-by-sa 2.0 (genérica)

 

© El Platillo Comilón

 

     Como muchas veces hemos comentado, el arte está hasta en el plato en el que comemos, y en este caso más aún. La obra que os presentamos en este nuevo Menú Cultural es una pintura decorativa del año 1.530 sobre un plato: “La comida de los dioses del Olimpo”. Se le atribuye a Nicola di Gabriele Sbraghe, conocido como Nicola da Urbino. Lo de Urbino hace alusión al pueblecito italiano, capital de la provincia de Pesaro, donde llevó a cabo su obra.

     La pintura, de colores intensos y figuras exquisitamente delicadas y definidas, recoge una escena de la mitología griega, como bien dice su título, la comida de los dioses del Olimpo. Pero… ¿qué es lo que comían estos dioses?

Detalle del plato «La comida de los dioses del Olimpo»

 

     La “ambrosía”, del griego ἀμβροσία, ‘inmortalidad’, era considerada en la mitología griega como la comida o alimento sólido de los dioses del Olimpo. En el lado contrario, como bebida, se encontraba el “néctar”. Únicamente eran accesibles para estos seres divinos, otorgándoles así la vida eterna. Podría decirse que eran unas sustancias ultra divinas vetadas para el consumo de los mortales, ya que, de lo contrario, acabarían siendo iguales que ellos: poderosos e inmortales, cosa que no agradaría a los mismísimos dioses.

    Puede ser que ambos términos fueran indistinguibles en su origen, pero, por ejemplo en los Poemas de Homero, como en los de muchos otros escritos antiguos, quedan claramente distinguidos y separados.

     Existen varias teorías sobre cuál es el origen del néctar. Algunos textos clásicos lo comparan con la miel de abeja, basando sus teorías en las grandes propiedades antisépticas que posee para la curación de dolencias concretas, mientras que otros creen que se origina al llevar a cabo la extracción del jugo de la ‘amanita muscaria’, una conocidísima seta alucinógena.

Hebe sirve néctar a los dioses mientras Júpiter y los demás deliberan sobre la suerte de Troya (obra de Tommaso Piroli (1752 – 1824) a partir de un dibujo de John Flaxman, empleada en una edición de la Ilíada del año 1.795)

   

     Como dios del Olimpo, el consumo de ambas sustancias tenía un inconveniente: debían tomarse de forma constante para que la fuerza vital no desapareciese.

     He aquí un ejemplo de lo que hemos comentado: de los amores de Apolo con Cirene nació Aristeo, el cual quedó bajo la protección de Hermes, encargándose de que fuera alimentado con néctar y ambrosía para hacerlo inmortal:

PÍTICA VIII (Píndaro): 59…

Allí un hijo (Aristeo) parirá (Cirene fecundada por Apolo), al que el célebre Hermes

a las Horas de tronos hermosos y a Gea

llevará, de su madre tomándolo.

Y sobre sus rodillas poniéndose ellas el niño,

Néctar y ambrosía en sus labios destilarán, y lo harán inmortal.

     Pero estas sustancias, y en concreto la ambrosía, no solo servían como alimento, sino que también podían servir como ungüento. Aquí tenemos varios episodios de la mitología griega clásica como ejemplo:

  • Durante la Guerra de Troya, cuando Sarpedón, el hijo de Zeus, fue asesinado por Patroclo, Apolo limpió su cuerpo con ambrosía para evitar su putrefacción.

ILIADA (Homero): Canto XVI, 670 al 673: Zeus ordena a Apolo:

670 “Unge su cuerpo (el de Sarpedón) con ambrosía y vístelo con inmortales ropas.

671 y envíalo luego para que lo lleven ante los raudos escoltas,

672 ante el Sueño (Hipnos) y la Muerte (Tanatos), hermanos gemelos, quienes pronto

673 lo depositaron en el pingüe pueblo de la vasta Licia…”.

 

  • Del mismo modo, cuando el propio Patroclo murió a manos de Héctor, la nereida Tetis, madre de Aquiles, utilizó la ambrosía y el néctar para hacer que su piel permaneciera incorrupta hasta ser colocado en la pira funeraria.

ILIADA (Homero): Canto XIX, 37 al 39:

037 (Tetis) infundió en él (Aquiles) furor lleno de audacia

038 y destiló en el cuerpo de Patroclo ambrosía y rojo néctar

039 por la nariz, para que la piel permaneciera incorrupta.

Tetis- “Yo procuraré apartar los importunos enjambres de moscas, que se ceban en la carne de los varones muertos en la guerra. Y aunque estuviera tendido un año entero, su cuerpo se conservaría igual que ahora e incluso mejor. […] Dicho esto, infundiéndole fortaleza y audacia, y echó unas gotas de ambrosía y de rojo néctar en la nariz de Patroclo para que el cuerpo se hiciera incorruptible.

 

 

 

 

 

 

  • El caso más conocido en el que la ambrosía fue utilizada como un líquido ungido se dio cuando Aquiles era sólo un bebé. Su madre, Tetis, una ninfa marina, lo ponía al fuego del hogar para quemar las partes mortales de su cuerpo para luego ungirlo con ambrosía y hacerlo inmortal, pero fue interrumpida por su marido Peleo al pesar que algo malo le estaba haciendo. Arrebató ferozmente al niño de sus manos quedando así con un talón carbonizado. Enfurecida, Tetis los abandonó a ambos y Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, famoso por su gran velocidad. Por este pequeño detalle, se le llegó a considerar invencible, pero no inmortal. De aquí viene la historia conocida por todos sobre el talón de Aquiles.
Grabado de Johann Balthasar Probst (S. XVII-XVIII):
Thetis quemando la naturaleza mortal de Aquiles (Museo de Bellas Artes San Francisco).

 

Grabado de Johann Balthasar Probst (S. XVII-XVIII):
Thetis ungiendo con ambrosía a Aquiles (Museo de Bellas Artes San Francisco).

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Carrasquilla Amposta, Juan. (2016) Mitología Griega: estudio de la mitología griega a partir de textos antiguos de autores griegos y latinos recopilados y comentados en dos Tomos. (Con la colaboración de Óscar Carrasquilla Jaurrieta).
  • Iliada de Homero (segunda mitad del siglo VIII a. C.).

 

 

 

 

 

 

 

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