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Patatas gajo

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

  • 5 patatas de tamaño mediano-grande
  • Una cucharadita de sal de ajo molido
  • Una cucharadita de pimienta de Jamaica
  • Una cucharadita de orégano molido
  • Una cucharadita de perejil molido
  • Una cucharadita de pimentón dulce
  • Aceite de oliva
  • Sal

 

ELABORACIÓN:

     Las patatas, sea como sea que estén hechas, son el acompañamiento perfecto para muchísimos platos. Para mi son una delicia y, siempre que puedo, las como. Me acuerdo que mi abuelo Antonio siempre me decía “sale más a cuenta comprar una fanega de tierra para sembrarte patatas que invitarte a comerlas.” ¿Por qué sería?

     Hoy, desde la cocina de El Platillo Comilón, vamos a preparar unas deliciosas patatas gajo. ¿Nos ponemos manos a la obra?

     Esta receta es muy, pero que muy sencilla y tiene unos resultados excelentes. Lo primero que debemos hacer es lavar unas 5 patatas de tamaño mediano-grande bajo el agua del grifo. Las vamos a comer con piel, por ello debemos lavarlas minuciosamente retirando cualquier resto de tierra o polvo que puedan tener. Secamos bien con un trapo de cocina y nos disponemos a cortarlas en gajos alargados. Para ello nos ayudaremos de una tabla de cocina y de un cuchillo grande y afilado. Reservamos.

     Para dar vidilla a estas patatas prepararemos un adobo muy sabroso. En una fuente de cocina pondremos una cucharadita de sal de ajo molido, otra de pimienta molida de Jamaica, otra de orégano molido, otra de perejil molido y, por último, otra de pimentón dulce. Salamos y añadimos un buen chorro de aceite de oliva mezclando bien para que todos los ingredientes queden integrados.

     La pimienta de Jamaica es una especia muy aromática. No es igual que la pimienta negra que usamos normalmente ya que su sabor, suave y agradable al paladar, podríamos decir, que se encuentra entre una mezcla de clavo, canela, nuez moscada y la pimienta negra en sí. Por eso, al utilizarla en el adobo de las patatas, el toque que le da es muy especial. Aunque hoy día podemos encontrarla en muchísimas casas de especias, si no lo hacemos, podemos sustituirla por la tradicional.

 

     Introducimos los gajos de patatas en el adobo y removemos sin parar hasta que todos queden bien impregnados de la mezcla. Los disponemos, separados unos de otros, sobre una fuente de horno cubierta con papel apto para tal fin y metemos en el horno, precalentado previamente, a unos 200 ºC tanto en la parte superior como la inferior. Dejamos unos 45 minutos aproximadamente. Si vemos que el calor es excesivo, bajamos la potencia. Veremos cómo se van dorando y van adquiriendo un aspecto espectacular.

     Para comprobar si están en su punto, basta con pinchar uno de los gajos más gruesos con un tenedor o un palillo. Si está blando… ¡a comer! Podemos acompañarlas de alguna salsa, pero sin ninguna también están deliciosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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