¡Adivina quién viene a cenar!

¡Adivina quién viene a cenar!«Vladimir Horowitz»

Retrato de Vladimir Horowitz, 1947 (Irving Penn) © Fundación Irving Penn
 
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FICHA PERSONAL

  • Nombre: Vladimir Samóilovich Horowitz.
  • Nombre artístico: Vladimir Horowitz.
  • Mote: “el dios del piano”.
  • Género: masculino.
  • Fecha de nacimiento: 1 de octubre de 1903 (Berdíchev; Ucrania).
  • Fecha de fallecimiento: 5 de noviembre de 1989 (Nueva York; EE. UU.).
  • Nacionalidad: ucraniana-estadounidense.
  • Esposa: Wanda Toscanini.
  • Número de hijos: 1 (Sonia Toscanini).
  • Profesión: pianista.
  • Comida favorita: lenguado fresco.

 

 “Tocado percusivamente, el piano se vuelve aburrido. Si asisto a un concierto y alguien toca de esta manera tengo dos opciones: ir a casa o dormirme. El objetivo es hacer que el piano cante, cante, cante”.

 

     

     

     Vladimir Samóilovich Horowitz nació en la ciudad de Berdíchev, Ucrania, en el año 1903, aunque en algunos registros todavía aparece el año 1904. Esto tiene una explicación y es que, con el fin de evitar que hiciese el servicio militar, su padre, Simeon Horowitz, Ingeniero Electricista de profesión, le quitó un año, aduciendo su nacimiento en ese año.

     En 1912, con tan solo 9 años de edad, entró en el conservatorio de Kiev con la finalidad de convertirse en compositor, pero, tras toparse con el mismísimo compositor Alexander Scriabin, y tras una firme sugerencia de este surgida al ver su talento sobre las teclas del piano, se dedicó por completo a este instrumento. Fue su madre, Sophie Horowitz, una pianista por entonces competentemente profesional y profesora en el Conservatorio de Kiev, la que previamente le enseñó a tocar el piano y asentó en él ciertas bases técnicas.

     La adolescencia no fue muy fácil para él, ya que, con tan solo 13 años de edad, vivió la gran Revolución Bolchevique, todos aquellos movimientos militares que condujeron al derrocamiento del Régimen Zarista Imperial y a la instauración del Régimen Leninista Republicano con la consiguiente creación de la República Federativa Soviética de Rusia. Su hogar fue completamente saqueado y destrozado por el hecho de pertenecer a una familia burguesa y judía, y tuvo que presenciar cómo aquellos revolucionarios tiraron su piano a la calle a través de una de las ventanas de su casa.

     Se graduó en el Conservatorio, con los más altos honores, en el año 1919 interpretando “el Concierto para piano nº 3 de Rajmáninov”. Su primer recital como solista tuvo lugar en el año 1920 y, desde entonces, su fama creció rápidamente. Cabe destacar una anécdota de aquellos primeros años en los que tocaba solo por la Unión Soviética y es que, debido al gran declive económico que padecía por entonces el país, sus representaciones, en vez de pagárselas con dinero, le eran recompensadas casi siempre con chocolate, pan y manteca.

     En el año 1926 tuvo lugar su primera representación ya fuera de su país, en Berlín, Alemania, y sucesivamente en Londres, París y Nueva York.

     Su gran debut en el continente americano tuvo lugar el 12 de enero de 1928 en el Carnegie Hall de Nueva York interpretando el Concierto para piano nº 1 de Chaikovski bajo la dirección orquestal de Sir Thomas Beecham. Según dicen los entendidos de aquella época, los dos primeros movimientos manejados por Sir Thomas pecaban de una gran falta de energía o voluntad de movimiento. Horowitz, al darse cuenta de que el público perdía la atención, al entrar el tercer movimiento decidió arrancar con todo el potencial del que era capaz, tanto incluso, que la orquesta y el propio director apenas podían seguir. Al final del concierto Horowitz comentó jocosamente “¡terminamos casi juntos!”. Es así como empezó a emocionar enérgicamente a su público.

     En el año 1932 tocó una interpretación del Concierto para piano nº 5, Emperador, de Beethoven, por primera vez bajo la dirección de Arturo Toscanini. Fue allí donde conoció a su hija Wanda Toscanini (1907-1998) con la que se casó en Milán, Italia, en 1933.

Vladimir y su esposa Wanda Horowitz en Nueva York (1935) © Getty / Bettmann / Contributeur

     Ambos tuvieron una hija, Sonia (1934-1975), la cual falleció antes que ellos por causas no del todo aclaradas, en un accidente de motocicleta. A raíz de estos acontecimientos, el matrimonio sufrió varias crisis que le llevaron a su disolución en el año 1948. Es desde ese momento cuando empezó a surgir el rumor de que Horowitz era homosexual.

     Hay un cruce de frases entre Arthur Rubinstein, también pianista judío, pero es su caso de origen polaco-estadounidense, y el propio Horowitz que apunta hacia esto mismo. El polaco dijo en una ocasión que “para ser un genio del piano había que ser judío u homosexual”. Horowitz hizo su aportación al juicio de valor: “Hay tres clases de pianistas: pianistas judíos, pianistas homosexuales y malos pianistas”.

Programa para el recital de 1978 de Horowitz

en el Carnegie Hall de Nueva York

     Su primera y gran crisis personal tuvo lugar en el año 1936. Tras dar numerosísimos conciertos al año, su agotamiento físico y mental se hizo palpable, por lo que decidió retirarse del mundo del espectáculo; dejar los escenarios. Este retiro duró dos años, en los que se dedicó a grabar varios discos en su propia casa. Pero no sería el último, ya que, tras sufrir varios episodios de depresión y ansiedad, que afectarían a su prodigiosa forma de tocar, tuvo que abandonarlo de nuevo (a saber, de 1953 a 1965; de 1969 a 1974; de 1983 a 1985). Como anécdota caben destacar varios lapsus de memoria y miedo escénico ocurridos en los conciertos ofrecidos en Estados Unidos y Japón en el año 1983.

     En total su carrera duró 67 años, a los que debemos descontar 21 que tuvo de inactividad, en los cuales estuvo sometido a varios tratamientos farmacológicos y, en los cuales, llegó incluso a coquetear con el alcohol.

3er Concierto para piano de Rachmaninov

en el Avery Fisher Hall de Nueva York (1978) con Zubin Mehta

(esta fue la última grabación de este concierto y tal vez la última vez que la tocó. Horowitz tenía 75 años en esta grabación).

 

¿Excéntrico y maniático?

     Son muy comentadas la multitud de excentricidades o manías que este gran pianista tenía habitualmente en su vida y, sobre todo, a la hora de tocar. Además de viajar con su mujer y su agente, lo hacía también junto con un gran séquito formado, entre otros, por una persona encargada de las relaciones públicas, un ingeniero de sonido, un productor de discos, un afinador de sonido, un sirviente e incluso su propio cocinero.

     La comida que ingería el día del concierto era de suma importancia para él, hasta tal punto que siempre quería su plato preferido: un lenguado fresco, al ser posible, pescado en la Bahía de Nueva York, el cual debía ser preparado por su cocinero y de la misma manera en que lo hacía en su propia casa. Se decía que estaba delicado del aparato digestivo. Para que esto se cumpliera, el hotel en el que se alojara debía reproducir de manera casi idéntica el ambiente de su propio hogar de Nueva York.

     Pero no quedaban aquí estas excentricidades suyas. Solo aceptaba dar conciertos si estos eran a las cuatro en punto de la tarde y si la sala permitía el acceso de 1800 personas como mínimo, la cual debía estar completamente vacía el día anterior al espectáculo para poder acudir y practicar en ella a cualquier hora del día. Pero esto no acaba aquí, sino que su exigencia era tan alta que, a la hora de colocar el piano sobre el escenario debía ser en aquella zona en la que, según él, tuviese mejor acústica. Se dice que en el Carnegie Hall de Nueva York hay un punto marcado por un tornillo fijo, que llegó a recibir el nombre de “el tornillo de Horowitz”, que marcaba el punto exacto donde había que ubicar su piano.

     Vladimir Horowitz murió, el sábado 5 de noviembre del año 1989 a los 85 años de edad, de un infarto en su casa de Nueva York. Fue enterrado en la tumba familiar de los Toscanini, en Milán por su propio deseo de estar junto a su querida hija Sonia. Su funeral se llevó a cabo en la mismísima Scala de Milán.

Documental sobre Vladimir Horowitz: «El último romántico»

VÍDEO EN INGLÉS

     «El último romántico» es el título de este magnífico documental dedicado a la gran figura del pianista Vladimir Horowitz. Fue grabado en su propia casa de Nueva York y en él, no solo podremos verle interpretando grandes obras de su amplísimo repertorio, sino que además, le podremos ver bromeando y haciendo alguna que otra crítica sobre la música de aquellos años. Su esposa, Wanda Toscanini, interviene en las conversaciones mostrando algunas fotos y recuerdos personales del pasado de este gran virtuoso y maestro del piano.

     Las piezas interpretadas por Vladimir Horowitz en este documental son:

  • Minuto 3:51 Bach-Busoni, Chorale in G minor.
  • Minuto 13:09 Mozart, Sonata in C, K330.
  • Minuto 28:41 Schubert, Impromptu in A flat, Op. 90 no. 4.
  • Minuto 36:35 Chopin, Mazurka in A minor, Op. 17 no. 4.
  • Minuto 40:38 Chopin, Scherzo No.1 in B minor.
  • Minuto 51:59 Liszt, Consolation in D flat, No. 3.
  • Minuto 57:15 Rachmaninoff, Prelude in G sharp, Op. 32 no. 12.
  • Minuto 1:03:53 Schumann, Novelette in F major, Op. 21.
  • Minuto 1:11:08 Scriabin, Etude in C sharp minor, Op. 2 no. 1.
  • Minuto 1:14:07 Chopin, Polonaise in A flat, Op. 53.
  • Minuto 1:21:16 Moskowski, Etude in F, Op. 72, No. 6.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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