Cremas y sopas,  Dificultad: 2,  Receta

Sopa castellana al estilo “El Platillo Comilón”

© El Platillo Comilón

 
INGREDIENTES: (para 4 personas)

    • Un pimiento verde fino de tamaño mediano
    • Medio pimiento rojo
    • 3-4 dientes de ajo
    • 3 tomates maduros o un vaso de salsa de tomate casera
    • 150 gr de taquitos de jamón serrano curado o de beicon (opcional)
    • Una barra de pan duro del día anterior
    • Un huevo por persona
    • 2 litros de caldo de verduras o de carne (según gustos)
    • Una cucharadita con colmo de pimentón dulce
    • Agua
    • Aceite de oliva
    • Sal

 

ELABORACIÓN:

 

     Aunque su origen tuvo lugar como sopa de ajo, muy humilde entre los pastores de toda Castilla, cuya ingesta proporcionaba grandes calorías y energía para hacer frente al duro frio del invierno, la sopa castellana es un plato muy popular hoy en día en toda España. Rara es la región que no la conoce y, gracias a esto, son muchas las variantes que podemos encontrar de la misma, preservando, eso sí, los ingredientes básicos para todas ellas: pan duro del día anterior, pimentón dulce, ajo, aceite de oliva, agua y especias.

     En muchas zonas esta sopa se convirtió en uno de los platos más típicos y principales en tiempos de Cuaresma. Debe ser por aquello de que se hacía sin carne y respetaba los principios de la religión católica. Claro que, aquel que tenía dinero y pagaba la bula papal para poder comer carne en esos días, le podía echar a la sopa algo más contundente como es el jamón serrano.

     En el año 1984 se publica un libro de cocina conocido como “El Practicón: Tratado completo de cocina al alcance de todos y aprovechamiento de sobras” por Ángel Muro, autor de Conferencias culinarias y del Diccionario general de cocina. Es una de las poquísimas obras de cocina española de finales del siglo XIX. Está compuesta por numerosas recetas de la cocina popular de la España de aquellos tiempos, incluyendo la de la sopa de ajo de mano de Ventura de la vega. Y dice así:

 

Cuando el diario suculento plato,
base de toda mesa castellana,
gastar me veda el rígido mandato
de la Iglesia Apostólica Romana,
yo, fiel cristiano, que sumiso acato
cuanto de aquella potestad emana,
de las viandas animales huyo
y con esta invención lo sustituyo.

Ancho y profundo cuenco, fabricado
de barro (como yo) coloco al fuego;
de agua lo lleno; un pan despedazado
en menudos fragmentos, lo echo luego;
con sal y pimentón despolvoreado,
de puro aceite tímido lo riego;
y del ajo español dos cachos mondo
y en la masa esponjada los escondo.

Todo al calor del fuego hierve junto,
y en brevísimo rato se condensa,
mientras de aquel suavísimo conjunto
lanza una parte en gas la llama intensa:
parda corteza cuando está en su punto
se advierte en torno, y los sopones prensa;
y colocado el cuenco en una fuente
se sirve así para que esté caliente.

Ventura de la vega
De Federico Madrazo y Kuntz
(Museo del Prado, Madrid)

 

     El hijo de este, Ricardo de la Vega, también dedicó unas palabras a la sopa de ajo:

Siete virtudes
tienen las sopas
quitan el hambre,
y dan sed poca.
Hacen dormir
y digerir.
Nunca enfadan
y siempre agradan.
Y crían la cara
colorada.

Ricardo de la Vega

 

     Curiosa la historia sobre el origen de esta sopa, ¿verdad? Pues hoy, en la cocina de el Sr. Comilón os vamos a preparar una rica sopa castellana al estilo “El Platillo Comilón”. ¿Nos acompañas?Para elaboarar esta sopa utilizaremos una barra de pan duro del día anterior cortada en trozos no muy grandes. Reservamos.

     Lavamos y picamos un pimiento verde fino y medio rojo en trozos pequeños. Lo pochamos en una cacerola con un chorrito de aceite de oliva. Una vez pochado, añadimos 150 gramos de taquitos de jamón serrano curado o de beicon, lo que más nos guste (opcional). Sofreímos.

     Posteriormente añadimos tres tomates maduros pelados y cortados en trocitos. Si en ese momento no tenemos tomates, podemos añadir un vaso de salsa de tomate casera o, en su defecto, tomate natural triturado de bote. Dejamos que se sofría todo bien y añadimos el pan para que se empape de tomate.

     Removemos para que no se nos pegue y, una vez empapado, echamos 2 litros de caldo de verduras para que esté más sabroso. Podéis utilizar también caldo de carne. Esto dependerá del gusto de cada uno. Si no tenemos en ese momento, podemos añadirle agua. Salamos y dejamos cocer alrededor de 10-15 minutos.

     Durante la cocción echaremos un huevo por persona para que se cuezan en el caldo. Si nos gusta que el huevo esté roto y troceado, según lo echamos en el caldo, lo rompemos con ayuda de una cuchara o lo batimos previamente en un plato y lo agregamos poco a poco sin parar de remover. Si por el contrario, preferimos encontrarlo entero, removeremos la sopa con cuidado de no romperlo. Servir caliente y acompañado de un buen vino tinto. Fácil de hacer y rica, ¿verdad?

 
 
 
 

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