Tallarines de la Tierra de Dios, un homenaje a la autenticidad


INGREDIENTES: (para 4 personas)
- 400 g de fideos de trigo (tipo udon o noodles gruesos).
- 300 g de carne picada de cerdo.
- 2 zanahorias.
- Un pimiento verde.
- 200 g de brotes de soja (opcional).
- 2 cebolletas medianas (o cebollino).
- 8 cucharadas de salsa de soja.
- 2 cucharadas de miel (o azúcar moreno).
- 2 dientes de ajo.
- Un trozo de jengibre fresco de unos 2-3 cm (o una cucharadita en polvo).
- Aceite de oliva.
- Aceite de sésamo (opcional, para el toque final).
- Semillas de sésamo (para decorar).
- Sal con moderación.

ELABORACIÓN:
Con motivo de la celebración del Orgullo, hoy en El Platillo Comilón no os traemos una receta de fiesta, sino un plato que sabe a verdad. Nos adentramos en los paisajes fríos y aislados de Yorkshire, el condado más extenso del norte de Inglaterra, un lugar marcado por colinas verdes, cielos encapotados y una atmósfera rural inmensa que sirve de escenario para la película ‘Tierra de Dios’ (2017) de Francis Lee. En ella, unos humildes tallarines en un envase de cartón se convierten en el símbolo de un despertar emocional. Porque el orgullo también es esto, tener la valentía de bajar la guardia, de compartir nuestra mesa, o como en este caso, nuestro plato de comida con alguien y, finalmente, dejar de vivir en piloto automático para empezar a vivir de verdad. Preparad vuestros palillos, que hoy cocinamos con el corazón en la mano. ¿Acompañamos al Sr. Comilón a la cocina?
Como hemos comentado anteriormente, vamos a preparar una receta con alma: unos deliciosos tallarines al estilo ‘takeaway’, que hemos llamado ‘tallarines de la Tierra de Dios’, inspirados en la entrañable y visceral película del mismo nombre. El secreto de esta elaboración reside en la rapidez del salteado y en cómo la salsa de soja se funde con la miel para crear una capa brillante y sabrosa sobre la pasta. Es una receta ideal para disfrutar en buena compañía.
Comenzamos preparando nuestros ingredientes y para ello, lavamos y cortamos 2 zanahorias en bastoncitos finos, un pimiento verde en tiras y pelamos y picamos muy fino dos dientes de ajo y un trozo de jengibre fresco. Cortaremos en rodajas diagonales 2 cebolletas de tamaño más o menos mediano, buscando ese corte tipo flauta que nos aportará un toque profesional y fresco al emplatado final. Ponemos a cocer los fideos siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez estén listos, los escurrimos y reservamos. Mientras tanto, en una sartén grande o wok con un chorrito de aceite de oliva bien caliente, doramos unos 300 g de carne picada de cerdo. Es importante que la carne tome color y se caramelice ligeramente.
A continuación, añadimos a la sartén las zanahorias y el pimiento verde, salteamos a fuego fuerte solo durante unos 3-4 minutos para que conserven ese punto crujiente que tanto caracteriza a la cocina asiática, y añadimos una pizca de sal con mucho cuidado y moderación, ya que la salsa de soja que utilizaremos tiene un alto contenido en sal y podemos pasarnos. Es mejor que, si nos queda algo soso, la añadamos al final. Si hemos optado por añadir brotes de soja, los añadimos en este momento (más o menos unos 200 g).
¡Y ahora, es el turno de la salsa! En un cuenco pequeño mezclamos 8 cucharadas de salsa de soja, 2 cucharadas de miel, el ajo picado y el jengibre. Vertemos esta mezcla sobre la sartén y añadimos inmediatamente los fideos cocidos. Removemos todo con energía a fuego fuerte durante un par de minutos, permitiendo que la salsa reduzca y barnice uniformemente cada hilo de pasta y cada trocito de carne. Una vez que todo esté bien integrado y brillante, retiramos del fuego y es el momento de dar el toque final con el aceite de sésamo. Este es opcional porque no a todo el mundo le gusta. Es un ingrediente muy potente y aromático, por lo que su uso debe ser estratégico; es más un ‘potenciador’ que un aceite para cocinar a fuego fuerte. En la receta que hemos preparado, os sugerimos utilizarlo justo al final, una vez que la sartén está fuera del fuego, entonces… ¿cómo y cuándo debemos añadirlo?
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- como toque final (emulsión aromática): una vez que hemos retirado la sartén o el wok del fuego, justo antes de servir, añadimos un chorrito pequeño de aceite de sésamo sobre los tallarines ya terminados y removemos una última vez. El calor residual del plato hará que el aceite suelte todo su aroma tostado y envolvente sin llegar a quemarse, manteniendo intacta su fragancia.
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- en la mezcla de la salsa (opción alternativa): si preferimos que el sabor esté más integrado desde el principio, podemos añadir esa misma pequeña cantidad, apenas una cucharadita, directamente al cuenco donde mezclamos la salsa de soja con la miel, o en su defecto el azúcar moreno, el ajo y el jengibre. Al verter todo el conjunto sobre la sartén al final de la cocción, el aceite de sésamo se distribuirá uniformemente por toda la pasta.
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Eso sí, no debemos excedernos al añadirlo porque es muy concentrado y de sabor muy intenso. Basta con una cucharadita de postre para toda la receta. Servimos en boles individuales, espolvoreamos con unas pocas semillas de sésamo y coronamos con la cebolleta fresca cortada en diagonal y…. ¡listo para disfrutar!
NOTA: sobre el toque de dulzor que le daremos a nuestra receta, podemos optar por la miel, que aporta una textura más sedosa y un matiz floral, o por el azúcar moreno, que nos dará un punto de caramelización más profundo y terroso, muy típico de los salteados asiáticos. Ambas opciones funcionan de maravilla. Lo mismo ocurre con el jengibre, es decir, si tenemos a mano jengibre fresco, su aroma cítrico y picante es insuperable, pero si optamos por el jengibre molido, obtendremos un resultado igual de satisfactorio y equilibrado.








3 Comments
Miki
Muy buena la receta y la película también. Genial como siempre Sr. Comilon.
Sr. Comilón
Hola Miki, muchas gracias por entrar siempre en nuestra cocina. Es un placer.
Miki
Muy buena la receta y la película también. Genial como siempre Sr. Comilon.