Dificultad: 3,  Patatas,  Receta

Patatas guisadas con costillas de cerdo adobadas

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

    • 4-5 patatas de tamaño mediano
    • 1 kilo de costillas de cerdo adobadas
    • Una cebolla
    • Un pimiento verde de los finos
    • Medio pimiento rojo
    • Un puerro pequeño
    • 2 zanahorias
    • 2 ajos
    • 2 tomates de tamaño mediano
    • Agua
    • Una cucharadita de colorante
    • Un chorrito de vino blanco
    • Comino molido (opcional)
    • Aceite de oliva
    • Sal

 

ELABORACIÓN:

     Las patatas guisadas se elaboraban en el campo, sobre todo en invierno, por los pastores ya que su aporte calórico es grande y así mantenían el frío a raya. Este plato consistía normalmente en acompañar las patatas con alguna pieza de carne de cerdo. Hoy día las patatas guisadas se elaboran de muchas maneras: acompañadas de carnes (cordero, cerdo, pollo, etc.) o pescados (atún, bonito, bacalao, etc.) junto con unas hortalizas y verduras frescas. Hoy las vamos a hacer con costillas adobadas de cerdo. ¿Quieres saborear estas deliciosas patatas guisadas? ¡No lo pienses más y entra a mi cocina!

     Picamos una cebolla, medio puerro pequeño (el otro medio lo reservamos entero), un pimiento verde de los finos, medio pimiento rojo y 2 ajos en trozos pequeños. Reservamos.

     Pelamos 2 zanahorias y las cortamos en rodajas de aproximadamente un dedo de grosor. Juntamos todo y lo echamos en una cacerola con un chorrito de aceite de oliva.Lo pochamos bien y añadimos las costillas de cerdo adobadas. Estas las pueden preparar en tu carnicería de confianza. Las costillas que vamos a utilizar no están enteras, sino que están partidas por la mitad.

     Pelamos 4 o 5 patatas de tamaño mediano, lavamos, secamos y las troceamos en pequeños tacos dejando que chasquen al cortar. En vez de cortar la patata entera con el cuchillo, lo haremos solo parcialmente rompiendo o chascando el final de cada trozo de la misma.

     De esta manera los guisos absorben mayor sustancia de la patata y están mucho mejor. Esto se debe a que la patata suelta el almidón que contiene, dando a nuestros guisos un aspecto más espeso, consistente y sabroso. Salamos y reservamos.

     Removemos todo bien para que no se nos pegue en el fondo de la cacerola. Pelamos 2 tomates de tamaño mediano quitándoles la parte central que estaba agarrada a la mata, los troceamos y cuando esté sofrito el resto, los echamos. Mezclamos todo hasta que el tomate se sofría y añadimos las patatas sin parar de remover.

     Seguidamente echamos un chorrito de vino blanco y agua hasta cubrir todo parcialmente. Añadimos el medio puerro entero que habíamos reservado, salamos y  podemos echar una pizca de comino molido (opcional). Le da un toque muy especial. Si nos pasamos de cantidad camuflará el sabor del resto de alimentos.

     Dejamos cocer a fuego medio bajo. Pasados 20-25 minutos probamos la patata y si vemos que está blandita las retiramos del fuego. Dejamos reposar unos 3-5 minutos y servimos, pero cuidado con las patatas porque conservan mucho el calor y nos podemos quemar. Buen provecho.

 
 
 
 

4 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *