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Crema de romanesco con picatostes de pan de pueblo

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas)

 

  • Una pieza de romanesco de unos 600 gr
  • Una cebolla de tamaño mediano
  • 2-3 patatas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 2 vasos de caldo de verduras
  • Una cucharadita de pimienta negra molida (opcional)
  • Agua
  • Aceite de oliva
  • Sal

 

ELABORACIÓN:

 

     El romanesco es un vegetal considerado como un híbrido entre el brécol y la coliflor o una variedad verde de coliflor italiana. Sea lo que sea, su forma singular, geométrico fractal, llama la atención a cualquiera, es decir, su estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas.

     Como curiosidad matemática, decir que el número de inflorescencias que compone este vegetal se corresponde con un número de Fibonacci.

     Para los que no conozcáis la “sucesión de Fibonacci”, lo explicaremos brevemente. Es una sucesión infinita de números naturales que comienza con los números 1 y 1, y, a partir de ellos, cada término se obtiene sumando los dos anteriores: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987, 1.597… Cada uno de los elementos que forman la sucesión se les llama “números de Fibonacci” gracias a su descubridor, Leonardo de Pisa, matemático italiano del siglo XIII, conocido también como Fibonacci. Esta sucesión no tendría ninguna relevancia sino fuera porque aparece de manera sorprendentemente repetitiva en la naturaleza, como por ejemplo en la configuración biológica de las ramas de los árboles, en la disposición de las hojas en el tallo, en las flores de los girasoles y de las alcachofas, en la configuración de las piñas de las coníferas y en las inflorescencias del romanesco. ¿Curioso verdad?

     Este vegetal se cultiva sobre todo en Italia, Francia, España e Inglaterra y podemos encontrarlo en nuestros mercados entre los meses de septiembre y abril. En España su consumo todavía es muy escaso, entre otras cosas, por desconocimiento, pero ya van siendo muchas las recetas que lo incorporan de manera sutil. Es conveniente para dietas con escaso aporte calórico. Además de su gran aporte en vitamina C, antioxidantes, ácido fólico y minerales, como el potasio y el fósforo, la cantidad de fibra que posee favorece el tránsito intestinal. Se digiere mejor que otras verduras de la misma familia y es menos flatulenta. En cuanto a su cocinado, son muchas las técnicas que admite: asado, al vapor, a la plancha, crudo, hervido, gratinado, salteado, etc.

     Hoy, desde la cocina de El Platillo Comilón, hemos querido elaborar una rica crema de romanesco. ¿Nos acompañas? Para 4 personas vamos a necesitar una pieza de romanesco de unos 600 gramos aproximadamente. Cuando vayamos a comprarla debemos prestar especial cuidado en su aspecto, evitando que tenga manchitas de color oscuro o amarronadas y hojas marchitas. Si no la vamos a utilizar en el día, os recomendamos que la guardéis en el frigorífico sin cortar ni lavar hasta el día de su consumo. Para cocinarlo debemos separar los distintos ramilletes o inflorescencias lavándolos, bajo el agua del grifo, para eliminar posibles restos de polvo o tierra que puedan tener.

     Para elaborar nuestra crema los vamos a hacer al vapor. Colocamos todos los ramilletes en la cesta de la vaporera, llenamos por la mitad la parte inferior de la misma y ponemos a fuego medio con la tapa puesta. Desde que empieza a hervir el agua contamos como unos 15-20 minutos. En ese agua podemos meter unas 2 o 3 patatas peladas y partidas en trozos para cocer, o en una cacerola pequeña a parte.

 

Para saber más sobre cómo cocer las patatas, pasa por mi sección: Técnicas de cocina.

 

     En una sartén grande pochamos una cebolla mediana cortada en trozos pequeños y 2 dientes de ajo finamente laminados con un chorrito de aceite de oliva. Una vez pochado, añadimos los ramilletes de romanesco y dejamos que se doren ligeramente. Volcamos el contenido de la sartén en un recipiente alto y ancho, apto para batidora eléctrica, y batimos todo bien junto con las patatas. Esto formará una pasta demasiado espesa, por lo que iremos añadiendo, poco a poco, caldo de verduras
hasta darle un punto cremoso.

 

Si no tenemos caldo de verduras en ese momento, podemos hacerlo fácilmente siguiendo las recomendaciones de nuestra sección: Técnicas de cocina.

 

 

     Si en ese momento no disponemos de los ingredientes necesarios para elaborar el caldo casero, podemos utilizar directamente agua, aunque el sabor resultante será menos sabroso. Salamos y, si nos gusta que tenga un cierto toque picante, añadimos una cucharadita de pimienta negra molida. Mezclamos bien y, si queremos obtener una crema mucho más fina al paladar, podemos colarla. Servir con picatostes de pan frito o de pan de pueblo tal cual. El sabor será delicioso. Fácil, ¿verdad?

 
 
 
 

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