Cocina de aprovechamiento,  Dificultad: 2,  Pastas,  Sobras del cocido

Radiatori e ceci aromatizado con hierbas (pasta Radiatori y garbanzos)

 

© El Platillo Comilón

 

INGREDIENTES: (para 4 personas) 

  • Una cebolleta
  • 3 dientes de ajo
  • 250-300 g de garbanzos sobrantes del cocido madrileño o un bote de garbanzos precocidos
  • Salsa de tomate casera
  • Media cucharadita de pimienta negra recién molida
  • Un litro de caldo casero de pollo con verduras (si no tenemos, usaremos agua)
  • 250-300 g de pasta radiatori (podemos sustituirlo por pennne, macarrones, etc.)
  • 2-3 cayenas pequeñas o media cucharadita de cayena molida
  • Aceite de oliva
  • Sal

 

*Para servir: (opcional)

  • Añadir unas cucharadas de queso parmesano en polvo.
  • Una cucharadita rasa de perejil molido.
  • Una pizca de romero seco molido.

 

 

ELABORACIÓN:

     La “pasta e ceci”, pasta con garbanzos, es uno de los platos más típicos de la gastronomía italiana, sobre todo de la zona de Roma o la región de la Toscana; también es uno de los más variados porque existen muchísimas formas de elaborarlo: a modo de sopa o de guiso de garbanzos con pasta y verduras por ejemplo. En un principio era considerado como un plato para pobres, por el hecho de reutilizar los garbanzos sobrantes de otras comidas, o por el hecho de no incluir ningún tipo de carne, producto al alcance de los más pudientes.

   

     Hoy, el Sr. Comilón, ha preparado este plato usando un tipo de pasta muy especial: radiatori. Es una pasta corta de sémola de trigo duro, cuya forma, similar a la de un radiador, por las ranuras que posee, está inspirada en el mundo del motor y del automóvil. Es ideal para acompañar con salsas poco densas para que penetren sin dificultad por todas sus ranuras. Pues bien, ¿acompañamos al Sr. Comilón a la cocina para ver cómo elabora esta receta?

 

 

     En una sartén de gran tamaño con un chorrito de aceite de oliva pochamos una cebolleta partida en tiras finas y alargadas y 3 dientes de ajo pelados y triturados con un machaca ajos.

 

 

     A continuación, añadimos unos 250-300 gramos de garbanzos sobrantes del cocido o, si no tenemos en ese momento, un bote de garbanzos precocidos. Los garbanzos del cocido son una opción ideal, porque el sabor que aportan es extraordinario. Eso sí, tened cuidado de que no haya ningún huesecillo de la carne entre ellos. Si optamos por los garbanzos de conserva, procurad lavarlos bien en un escurridor bajo el agua del grifo para eliminar el líquido de la conserva.

 

 

     Removemos para integrar todos los ingredientes y dejamos a fuego medio bajo para que los garbanzos se vayan sofriendo poco a poco. Cuando estén en su punto añadimos unos 400 gramos de salsa de tomate casera.

 

 

     Para saber cómo hacerla, pincha AQUÍ o en la imagen. Si no tenemos en ese momento, podemos utilizar un bote de tomate natural triturado de los medianos o de tomates pelados listos para cocinar.

 

 

     Añadimos 2 o 3 cayenas pequeñas, deshidratadas y muy desmenuzadas, dependiendo del gusto a picante que prefiramos, o si no tenemos, media cucharadita de cayena molida. Salpimentamos con sal y pimienta negra recién molida y seguimos removiendo para que se integren todos los ingredientes en la salsa. Si vamos a comer ya, es decir, en muy breve espacio de tiempo, seguimos haciendo la receta. De lo contrario, paramos en este punto para retomarla cuando queramos ir a la mesa. El secreto de esta pasta está en comerla recién hecha por la salsa, de lo contrario se espesa y queda más seca.

     Añadimos unos 500-600 mililitros de caldo de pollo con verduras y, cuando rompa a cocer, incorporamos los radiatori; unos 250-300 gramos aproximadamente. Este tipo de pasta estará al dente en unos 8 minutos, pero requiere de buena cantidad de líquido para que se ablande. Por ello, si vemos que durante la cocción nos quedamos sin caldo, añadimos poco a poco para evitar que queden secos.

 

 

     Si no disponemos de caldo, podemos utilizar agua. Eso sí, probaremos de vez en cuando para evitar que quede soso. A medida que pasa el tiempo podremos ver como la pasta va cogiendo cuerpo y el caldo va menguando y obteniendo una textura densa formando una salsa ideal. Acabado el tiempo de cocción, serviremos con queso parmesano rallado por la superficie y un poco de perejil y romero molidos espolvoreados (opcional). Si a esto le sumas una buena hogaza de pan para mojar la salsa y una buena copa de vino tinto…

 

 

 

 

 

 

 

 

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